Según los estudiosos Eclesiastes viene de la palabra hebrea Qohéleth que se entiende como “recogedor o ajuntador”, si se puede decir asi para darlo a entender. Ellos prefieren llamarlo “congregador”.
Matthew Henry explica:

El error fundamental de los hijos de los hombres, es el mismo de nuestros primeros padres, esperar ser como dioses por medio de lo que parece ser bueno para comer, placentero a los ojos, y deseable para hacerle sabio.

Un gran erudito no puede ser feliz a menos que sea un santo genuino.

El espíritu que se disipó en mil vanidades, ahora se ha recogido y hecho concentrado para centrarse en Dios.

Solo el alma recogida es un alma penitente que Dios hace que regrese de sus desviaciones, que ya no esparce su camino a los extraños (Jer. 3:13) pero es juntado para temor de Dios.

De la abundancia del corazón, habla la boca. Aquí tenemos publicadas las palabras de un predicador penitente.

Así como seguramente reunió a su pueblo para pecado y rebelión, ahora los reúne para llamarlos a restauración con su ejemplo.

El ser comisionado como predicador es en sí evidencia del perdón de Dios—su gracia y misericordia. Véase el apóstol Pedro. El penitente debe ser un predicador.

Por tanto, todos podemos ser predicadores. Debemos.

Hay dos frases que resaltan desde mi perspectiva al inicio de Eclesiastés: “todo es vanidad” y “vanidad de vanidades”. ¿Específicamente mi pregunta inicial es que es “todo”? ¿Que implica? ¿Que incluye?

Eso me lleva a un Salmo escrito por su padre, el rey David donde exclama que “todo hombre” vivo es “completa vanidad” (Salmo 29:4-8). Nos desanima de descansar (apoyarnos en) la vida misma y todo lo que incluye (“el mundo”). Escribe lo siguiente, “amontona riquezas y no sabe quién las recogerá”.

Bueno, de acuerdo. ¿Pero entonces qué? ¿No tiene la vida sentido alguno que valga?

Continua el salmo, “y ahora, Señor, ¿Qué esperare? Mi esperanza está en ti. Líbrame de mis transgresiones…”

Fascinante. Parece dirigirnos al evangelio. La historia de la Biblia, la historia de nuestra existencia: la reconciliación de Dios con y hacia el pecador.

Habiéndonos disuadido de lo que está bajo el sol, simultáneamente David nos dirige hacia el evangelio—libertad de nuestro pecado y esperanza viva en Dios. Siendo un libro que 28 veces menciona la frase “debajo del sol (cielo)”, pienso que es seguro decir que “todo” es todo lo que está bajo el cielo, en esta vida.

Es todo lo que frustra al poner nuestra confianza en ello. Todo lo que no tiene influencia o función en la relación o reconciliación del alma perdida y rebelde con Dios Santo.

Existen dos posibles respuestas hacia todo:

¿Cómo responde el pecador a todo?

Salmo 4:2—amar la vanidad.

¿Cómo responde el santo a todo?

Salmo 24:3-5—no eleva su alma a cosas vanas.

David pregunta, “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Quién estará en su lugar santo?”. A la vez responde, “el de manos limpias y puro de corazón. El que no ha elevado su alma a cosas vanas”.

Es mi oración que su respuesta a “todo”, y la mía también, sea la segunda.

assistants_and_george_frederic_watts_-_hope_-_google_art_project
“Con su ropa hecha trapos, su cuerpo cicatrizado, moreteado y sangrando, su arpa está destruida excepto por una cuerda que permanece, ella tuvo la audacia para hacer música y alabar a Dios… Tomar esa sola cuerda y ser audaz para tener esperanza… ese es el verdadero mensaje de Dios en este pasaje y de la pintura de Watt.” Extraído de sermón de Jeremiah Wright, en 1990. De donde Barack Obama inspiró su discurso La Audacia de la Esperanza.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s