“Vanidad de vanidades” (Ecles. 1:2)—Henry exclama, “Esto parece decir, ¡vanidad que produce y lleva a mas vanidad!” (1710). Esta fue otra frase que motivo buscar mas a fondo su significado.

Un cristiano podría decir, “pero es obvio, tomando en cuenta la esperanza viva y la herencia incorruptible que nos espera por la eternidad, ¿Cómo no será vano todo lo que está en esta vida pasajera?”

Lo que pasa es que en Salmo 89:47-48, parece inferir que, aunque no hubiera ´vida después de la muerte´, todo sería vano. Tal vez aún más vano. Matthew Henry llego al punto de decir que no solo el abuso de las cosas del ´mundo’ son vanidad, sino también su simple uso. En conflicto con el filósofo Confucio, “la moderación es el más elevado principio de la vida”.

Sobre todo, creo que el mensaje de esa frase, “vanidad de vanidades”, es énfasis. La repetición para asegurar que resalte y capture nuestra atención distraída. En toda la Biblia, podemos ver como se usa la repetición para resaltar. Los ángeles cantan, ´santo, santo, santo´, desde la eternidad. Es más, ¿quién puede negar haber pegado con la misma piedra más de alguna vez? ¿Cuántos cristianos confiesan haber recibido corrección divina por haber cometido el mismo error más de una vez? Es énfasis en que entendamos que es de valor y lo que no es de valor para Dios, y por tanto, para nosotros.

Vanidad, vanidad y vanidad. Así empieza y así termina el sermón del predicador, de Eclesiastés. ¿Qué nos quiere comunicar el congregador?

Seguimos otro día…

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