Escarbando más profundo, encontré que los estudiosos interpretan este pasaje como un tipo de advertencia a los levitas. Ellos eran los escogidos por Dios para cumplir con la responsabilidad de sacerdote, los mediadores entre pueblo y Dios, y cuidar del templo, donde esperaban los judíos estuviera la presencia de Dios por siempre. David escribe este canto recordando a los levitas de la alta importancia de su rol y describe la entrada del arca del pacto al tabernáculo sobre el Monte de Sion, el sitio donde sería construido el templo. Se entiende como un canto coral en formato de llamada y respuesta. Imaginá una procesión de levitas, sacerdotes, músicos transportando el arca del pacto al monte de Sion. En el camino cantaron la primera sección del salmo. Encabezados por el músico principal, tal vez el rey mismo, acompañan con música instrumental hasta que llegan a la entrada y exclaman:

(continuando salmo 24:7-10)
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.

Alguien dentro de las puertas responde:
¿Quién es este Rey de gloria?

Con fuerza y júbilo responden:
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.

 Y enfatizan:
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.

Vuelven a preguntar de las puertas, para asegurar que el que viene es digno de ser recibido:
¿Quién es este Rey de gloria?

Responden con gozo y seguridad:
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria. Selah.

Dice un comentarista reconocido que la entrada del arca del pacto al lugar santísimo del tabernáculo sobre el monte de Sion simbolizó la entrada triunfal de Cristo al cielo después de su ascensión desde la tierra. Cristo es el único que puede calificar a subir al monte de Jehová y morar en su presencia por siempre, solo él tiene un corazón puro, manos limpias y un alma justa. Después de su muerte y resurrección, regreso victorioso de la batalla final que ganó la guerra contra el enemigo, el pecado y la muerte; regreso como rey sobre la tierra y su plenitud; regreso glorioso en toda su divinidad. Isaías lo vio como un rey en el templo, sus vestiduras llenaban el lugar y su gloria abrumó sus cinco sentidos mientras le alababan los ángeles de más alto nivel, “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Is. 6:3). Cristo, resucitado y vencedor, está por sobre los cielos y los ángeles, “Él es el rey de Gloria”.

¡Por tanto! “Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades” (26:2-4), dijo Isaías. Y continúa explicando que Dios guarda en completa paz a aquellos que perseveran y confían en El. Y nos llama, “confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”.

En Cristo, hallamos pureza y santidad para ser elevados al monte de Jehová y estar en su presencia perpetuamente. ¡Cuánto nos enfocamos en su dolorosa muerte, pero pasamos desapercibidas las delicias de su victoria! Por este momento, nos enfocamos y alabamos a Cristo el Salvador y Victorioso en batalla. Pues su victoria es nuestra al arrepentirnos de nuestra rebelión y pecado para rendirnos ante su majestad, descansando en la obra de su muerte y resurrección para reconciliarnos con nuestro Padre Eterno. En Cristo, somos parte de la generación que busca el rostro del Dios de salvación. Entonces, si existe esa generación y seremos millares y millares los que nos uniremos a cantar este salmo en su presencia—para siempre.

El canto de la ascensión. El evangelio según David.

Es así que nos unimos al salmista haciendo este canto nuestro (salmo 118:1, 14-23):

Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.

Mi fortaleza y mi cántico es JAH,
Y él me ha sido por salvación.

Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos;
La diestra de Jehová hace proezas.

La diestra de Jehová es sublime;
La diestra de Jehová hace valentías.

No moriré, sino que viviré,
Y contaré las obras de JAH.

Me castigó gravemente JAH,
Mas no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas de la justicia;
Entraré por ellas, alabaré a JAH.

Esta es puerta de Jehová;
Por ella entrarán los justos.

Te alabaré porque me has oído,
Y me fuiste por salvación.

La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.

De parte de Jehová es esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

¿ya te diste cuenta? ¿ya levantaste la mirada?

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