Misericordia sin excusa.

Misericordia sin excusa.

Misericordia: perdón no merecido. No requerir el pago que se debe. No dar el castigo que se merece.

Propiciación: cobertura de nuestros pecados. El favor de Dios hacia nosotros como efecto de la obra de Cristo de cubrir y pagar nuestros pecados. El texto original usa en instancias una palabra que también se refería a la cara exterior de una pared [protectora alrededor de una ciudad] El propiciatorio era la cobertura o tapa sobre el arca del pacto, sobre la cual descansaba la presencia revelada de Dios entre ambos querubines. El arca del pacto se encontraba en el Lugar Santísimo que era separado por un velo. Quien entraba sin limpiarse de sus pecados, era consumido (muerto) al instante. Anualmente, el sumo sacerdote entraba el día de expiación para que el pueblo de Dios recibiera perdón por sus pecados. Cuando Cristo murió en la cruz, “el velo…se rasgó en dos, de arriba abajo” (Evangelio según Marcos 15:38).

Rev. Jonathan Stewart escribe:

Somos salvados de acuerdo a la misericordia de Dios. Vea Tito 3:4-7.

El Antiguo Testamento enfatiza la importancia de la misericordia de Dios resaltando una de siete piezas de muebles en el tabernáculo con el nombre de propiciatorio. Ya que el tabernáculo era una imagen de Cristo proveyéndonos salvación, observamos en el propiciatorio que su vida, muerte y resurrección tuvieron el objetivo de extendernos misericordia en la salvación de Su ira por nuestros pecados (Éxodo 25:10-22).

Ya que Dios nos ha mostrado tal grado de misericordia, no tenemos excusa para no mostrarnos tal misericordia unos a otros.

Que fuerte. Que desafiante. Que la gracia (regalo o favor no merecido) de Dios nos sobreabunde para que seamos misericordiosos con el vecino, así como El lo es por nosotros.

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