Hace un tiempo un amigo comentó como tuvo la oportunidad de enseñar las Escrituras a un grupo de niños. Basó su enseñanza sobre el pasaje donde el endemoniado poseído por legión es liberado por Jesús y los demonios solicitan ser enviados al gran hato de cerdos que después poseídos por los demonios fueron a tirarse del despeñadero[i]. El punto de su enseñanza fue el hecho que los demonios adoraron a Jesús, reconociendolo

A niños. Si. En ese momento, a mí también me chocó que haya decidido enseñarle eso a niños. Creo que notó mi sorpresa perturbada porque inmediatamente explicó sus razones. En fin, hoy tuve una pequeña reunión con algunos jóvenes de nuestra iglesia y decidí profundizar en eso. Porque, definitivamente me impactó y él me hizo un punto importante cuando me contaba de su enseñanza a los niños. Tan importante porque los niños son víctimas de ese tipo de adoración muchas veces. Una cosa es perderse uno, y otra es llevarse a muchos de encuentro. Dijo Jesús que aquel que causa a otro caer le es mejor amarrarse una piedra de molino y tirarse a la profundidad del mar[ii]. No hay cosa más espantosa que alguien que piensa que sabe y no sabe. En cualquier cosa podemos darnos el lujo de cometer ese error, excepto en la condición de nuestra alma, como pasaremos la eternidad y cuál es nuestra relación con Dios—¿enemistad o reconciliación y adopción a Su familia y casa? Santiago en su epístola expone que “también los demonios creen [en Dios], y tiemblan”.[iii] Vos que crees en Dios, ¿Qué te hace diferente a los demonios?

¿Pero entonces, que diferencia la adoración de un hijo de Dios te preguntarás? A mi comprensión es la del publicano[iv], que “no quería ni aun alzar los ojos al cielo”, ni acercarse al templo, y “se golpeaba el pecho, diciendo: ´Dios, sé propicio a mí, pecador´”. Allí yo me encuentro con un hombre “pobre en espíritu”[v] y la clave allí no es sus obras de penitencia, sino su corazón. Su oración. Específicamente, su petición: “Dios, sé propicio a mí pecador”. Lo mismo hallamos en la oración de David al arrepentirse de su pecado y después de padecer la corrección de Dios: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto [o que yo sea “bueno”, haga cosas buenas, viva con propósito—una fachada de santidad con el objetivo de ponerme en bien con Dios]. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.[vi] Recuerden que lo que hacía a David “varón conforme [al] corazón”[vii] de Dios no fue su santidad, sino su respuesta a su pecado y la corrección de Dios. Donde el rey Saúl se alejó de Dios[viii], el rey David corrió a encontrarse con Dios para adorarle[ix].

En fin, en la próxima ocasión vamos a profundizar en ese pasaje del Evangelio según Marcos para encontrar con la variedad de respuestas y reacciones a Jesucristo, Dios, con el objetivo de examinarnos y encontrar si estamos del lado de los demonios o si adoramos en Cristo, por Cristo y a Cristo junto con David y el publicano. Creo que encontraremos importantes lecciones y verdades comenzando donde Jesús calma la tormenta y concluyendo donde Jesús se maravilla de la incredulidad de los Nazarenos. Recuerdo la primera vez que empecé a cuestionarme en cuanto a esto, estaba en una conferencia de emprendimiento de casi 10,000 personas y el conferencista dijo una frase que para muchos les pasó por encima y yo la sentí como que me hubiera disparado una flecha directo al corazón: Es diferente creer en Dios y creerle a Dios. “También los demonios creen [en Dios], y tiemblan”.

Pintura por Briton Riviere (1883) - El Milagro de los Cerdos Gadarenos
Pintura por Briton Riviere (1883) – El Milagro de los Cerdos Gadarenos

[i] Marcos 5:1-20, específicamente v. 6-7.

[ii] Mateo 18:1-9

[iii] Santiago 2:14-26, específicamente v. 19.

[iv] Lucas 18:9-14.

[v] Mateo 5:3

[vi] Salmo 51

[vii] Hechos 13:22

[viii] I Samuel 15-28

[ix] 2 Samuel 12:13-25, después del sufrimiento, llano y dolor por el castigo de Dios, la muerte de su hijo producto del adulterio con Betsabe y el asesinato de Urías (el esposo de Betsabe), “David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y se cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró.

Ilustración encontrada en la Biblia Ottheinrich circa 1430 a. C.
Ilustración encontrada en la Biblia Ottheinrich circa 1430 a. C.
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