¿una sola verdad para todos?

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En la última vez que nos encontramos nos confrontamos con algunas preguntas: ¿Si no hay una verdad, más grande que nosotros, que define lo que es y no es, como podemos definir nuestro valor como seres humanos y el valor de las demás personas? Si no hay una verdad de este tipo, existe un vacío. Y ese vacío naturalmente se llena, no permanece vacío. Las más grandes catástrofes humanitarias han ocurrido cuando un hombre enfermo por el poder aspira ocupar ese vacío. Y esto es tan relevante: es un tema de vida o muerte. Sino lo cree así, preguntémosle a los 72 millones que murieron por orden de Hitler, Stalin y Mao combinados. Pero bueno, como dijo Eichmann, “una muerte es una tragedia; un millón de muertes son una estadística”.

Piense en la última discusión que tuvo. Tal vez escuchó algo como:

 – “¿Como te gustaría que te hicieran lo mismo?”

– En un banco o evento: “¡Ese es mi puesto—yo llegue primero!”

– En la mesa del comedor: “Dame un poco de tu plato, que yo te di del mío.”

– En la mesa de negociación: “No seas así, vos me prometiste.”

 Esto es tan cotidiano, pero hay algo sumamente profundo ocurriendo aquí. Cuando discutimos, la persona que se queja o acusa está apoyándose sobre algo para tener el valor de señalar a la otra persona. Parece ser algún tipo de standard de comportamiento ideal. Y no es un standard que ocurre solo en la mente de esa persona, porque se acusa asumiendo que la otra persona también conoce este standard de comportamiento. Otro punto, y este me parece impactante, la otra persona muy rara vez descarta ese standard de comportamiento. Es decir, rara vez responden, “¡no me importa tu standard!”. Mas bien, la otra persona busca explicar y justificar que sus acciones de ninguna manera han violado ese standard para liberarse de la acusación.

Al parecer, ambas personas en la discusión tienen en mente algún tipo de ley o regla de comportamiento decente, un tipo de código moral, sobre la cual ambos están de acuerdo. Si no fuera así, ambos pelearían como animales, como perros y gatos. Una de las cosas que hace que una discusión sea una discusión es la necesidad de demostrar y corregir el error de la contraparte. Los animales no hacen eso. La discusión se inicia con el objetivo de rectificar. Rectificar implica encarrilar aquello que se descarriló. Para descarrilarse tienen que existir carriles primero. Dicho de otra manera, no habría sentido en decir que un futbolista cometió una falta sin antes estar de acuerdo con un conjunto de reglas. Esto es relevante porque si alguien no tiene un conocimiento y entendimiento de lo que es bueno o malo, aunque tengamos que corregirlos, no podemos culparles por sus acciones al igual que no podemos culparles por el color de su cabello.

Ahora, uno podría hacer la objeción que las diferentes civilizaciones en diferentes lugares y diferentes épocas han tenido códigos morales sumamente diferentes. Y eso puede ser totalmente cierto. Lo que no podemos aseverar es que han tenido moralidades totalmente diferentes. Al revisar los antiguos egipcios, babilonios, chinos, indios o romanos, nos sorprenderá cuanto se parecen y se parecen a nosotros en su código moral.  Para declarar que estos tenían una moralidad totalmente diferente tenemos que imaginar un país que recompensa a los soldados que huyen del campo batalla o que alabe que una persona engañe a las personas que más le aprecian. Para esa gracia también imaginemos un país donde dos más dos es igual a cinco. Tal vez variamos en opinión sobre quién debe recibir nuestra generosidad y amor incondicional. No obstante, yo no conozco de una cultura donde el egoísmo es admirado.

Entonces, creo que estamos obligados a creer en un verdadero Bien y Mal—un standard moral, que naturalmente buscamos cumplir y creemos que cuando alguien lo rompe, merece ser corregido y castigado. Por lo tanto, creo que debemos rechazar la noción de que cada uno puede hacer lo que le place o le parece bien.

Basado en el libro Mero Cristianismo por C. S. Lewis que es una colección de guiones de transmisiones radiales de Lewis por BBC Broadcasts entre 1942-1944.

Generaciones de Sombra
En algún lugar de Santa Barbara, Honduras. Foto: Samuel Ceballos.
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la búsqueda de respuestas

la búsqueda de respuestas

Guión de monólogo transmitido en vivo por TVcentroHD  en Siguatepeque, Honduras el 25 de Julio 2017.

Hay preguntas que muchos tememos responder, que otros deciden ignorar. Hay preguntas sobre nuestra existencia a las que aquellos que dicen tener las respuestas simplemente responden con frases gastadas. Hay preguntas que terminan siendo soterradas por el afán del diario vivir pero que regresan a mordernos en nuestros momentos más críticos. Yo creo que debemos encarar las dificultades de estas preguntas y empeñarnos en hallar sus respuestas. Yo creo que las respuestas existen para aquellos que las buscamos.

Friederick Nietzsche, hijo de un pastor cristiano y nieto de pastores cristianos, fue un filósofo muy reconocido hasta hoy, no por sus creencias cristianas. Mas bien, rechazó contundentemente lo que declara el cristianismo y la creencia en Dios. En su parábola titulada, “El hombre loco de la linterna”, habla de un hombre anunciando en el mercado que los hombres han matado a Dios. Pasa a describir nuestra existencia sin Dios: “¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento?” Después pasa a llamar el asesinato de Dios el acto más grandioso de los hombres. Lo que Nietzsche quiere decir es que la idea de Dios no es capaz de existir como fuente de un código moral—lo que determina lo bueno y lo malo.

Entonces, ¿dónde encontramos un marco o una ley moral? ¿Si Dios ha muerto, que llena ese vacío? ¿Nosotros mismos? Si ven el discurso de Nietzsche, no hay un absoluto o una constante, “no hay un arriba y abajo”. Estas enseñanzas dejan especialmente cuatro preguntas sin responderse:

  1. ¿De dónde viene lo moral—que determina lo bueno y lo malo?
  2. ¿De dónde obtenemos un sentido de propósito?
  3. ¿Qué es esperanza—adonde la hallamos si la vida termina en la tumba?
  4. ¿Qué es el amor y como lo podemos entender?

Esto es sumamente relevante porque, como dijo Chesterton, “el peligro de no creer en Dios no es creer en nada, es terminar creyendo cualquier cosa”.

Y esto no es cosa de filosofía o algo que no incumbe a su vida. La realidad de estos temas en nuestra vida la intento demostrar así:

Hitler inspiró su operación en las enseñanzas de Nietzsche y personalmente presento los escritos de Nietzsche a Mussolini y Stalin. Ellos, entre los tres, crearon un tipo de infierno en este mundo hace apenas unas décadas.

Uno de los súbditos de Hitler, Adolf Eichmann dijo: una muerte es una tragedia, un millón de muertes son una estadística.

El agente israelí que persiguió y capturó a Eichmann en Argentina le pregunto, “cuando te observaba, siempre que llegabas a tu casa un niño te recibía con un abrazo, ¿Quién era?”. Eichmann contesto, “mi hijo de 8 años”. El agente le confrontó, “mataste a mi sobrino de 8 años, ¿cual es la diferencia entre ellos?”. Eichmann respondió, “mi hijo no es judío”.

Esto no ocurrió en una tribu canibalista profundo en la jungla Amazónica. Ocurrió en la cuna del racionalismo, la modernidad y la ciencia—donde existían las máximas expresiones de la raza humana en todos los campos. ¿Hacia dónde podemos recurrir si no hay una moralidad, una verdad absoluta, o un Dios? ¿Adónde voy a encontrar mi valor y tu valor? Las respuestas a estas cuatro preguntas pueden determinar nuestra vida por completo y de eso depende que hallemos valor y propósito en nuestra existencia.

Las cuatro preguntas de las cuales estoy hablando son estas:

  1. ¿De dónde viene lo moral—que determina lo bueno y lo malo?
  2. ¿De dónde obtenemos un sentido de propósito—que valor tiene lo que hago?
  3. ¿Qué es esperanza—adonde la hallamos si la vida termina en la tumba?
  4. ¿Qué es el amor y como lo podemos entender?

En la visión de la vida que propone que nacemos y nuestra existencia termina en el polvo, que no somos más que organismos más avanzados por un proceso de supervivencia, que propone que cada uno define lo que es bueno y lo que es malo: no encuentro una respuesta para estas preguntas. Todos de alguna manera llenamos los vacios que crea nuestra ignorancia de las respuestas y yo pienso que esta es en gran parte raíz de los problemas más cercanos a nosotros: la soledad, el sentirse inútil, la confusión ante la vida, la violencia, el orgullo y la corrupción y el sufrimiento en todas sus expresiones.

Hay un libro considero que sí las responde, donde encontramos una coherencia para nuestra vida que nada mas puede ofrecer. Yo he quedado satisfecho en sus respuestas al punto de determinar mi existencia sobre sus palabras. Ese escrito es la Biblia. Por todo esto, creo que vale la pena que usted y yo dediquemos energía y tiempo en ver con nuestros propios ojos y comprender con nuestras mentes las respuestas que propone este libro–¡y probarlas! Porque si hay algo que debe de tener prioridad en esta vida es la condición de nuestra alma ante la Fuente Eterna de todo lo que existe.

Les invito a que juntos hagamos esta búsqueda de respuestas.

Basado en la disertación de Ravi Zacharias, “Las Cuatro Preguntas” con la que frecuentemente ha introducido sus sesiones de preguntas y respuestas.

Una sombra de la Vía Lactea
Fotografía de Alex Cherney. Loch Ard Gorge, Parque Nacional Port Campbell, Victoria Australia.

los demonios adoran tambien

los demonios adoran tambien

Hace un tiempo un amigo comentó como tuvo la oportunidad de enseñar las Escrituras a un grupo de niños. Basó su enseñanza sobre el pasaje donde el endemoniado poseído por legión es liberado por Jesús y los demonios solicitan ser enviados al gran hato de cerdos que después poseídos por los demonios fueron a tirarse del despeñadero[i]. El punto de su enseñanza fue el hecho que los demonios adoraron a Jesús, reconociendolo

A niños. Si. En ese momento, a mí también me chocó que haya decidido enseñarle eso a niños. Creo que notó mi sorpresa perturbada porque inmediatamente explicó sus razones. En fin, hoy tuve una pequeña reunión con algunos jóvenes de nuestra iglesia y decidí profundizar en eso. Porque, definitivamente me impactó y él me hizo un punto importante cuando me contaba de su enseñanza a los niños. Tan importante porque los niños son víctimas de ese tipo de adoración muchas veces. Una cosa es perderse uno, y otra es llevarse a muchos de encuentro. Dijo Jesús que aquel que causa a otro caer le es mejor amarrarse una piedra de molino y tirarse a la profundidad del mar[ii]. No hay cosa más espantosa que alguien que piensa que sabe y no sabe. En cualquier cosa podemos darnos el lujo de cometer ese error, excepto en la condición de nuestra alma, como pasaremos la eternidad y cuál es nuestra relación con Dios—¿enemistad o reconciliación y adopción a Su familia y casa? Santiago en su epístola expone que “también los demonios creen [en Dios], y tiemblan”.[iii] Vos que crees en Dios, ¿Qué te hace diferente a los demonios?

¿Pero entonces, que diferencia la adoración de un hijo de Dios te preguntarás? A mi comprensión es la del publicano[iv], que “no quería ni aun alzar los ojos al cielo”, ni acercarse al templo, y “se golpeaba el pecho, diciendo: ´Dios, sé propicio a mí, pecador´”. Allí yo me encuentro con un hombre “pobre en espíritu”[v] y la clave allí no es sus obras de penitencia, sino su corazón. Su oración. Específicamente, su petición: “Dios, sé propicio a mí pecador”. Lo mismo hallamos en la oración de David al arrepentirse de su pecado y después de padecer la corrección de Dios: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto [o que yo sea “bueno”, haga cosas buenas, viva con propósito—una fachada de santidad con el objetivo de ponerme en bien con Dios]. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.[vi] Recuerden que lo que hacía a David “varón conforme [al] corazón”[vii] de Dios no fue su santidad, sino su respuesta a su pecado y la corrección de Dios. Donde el rey Saúl se alejó de Dios[viii], el rey David corrió a encontrarse con Dios para adorarle[ix].

En fin, en la próxima ocasión vamos a profundizar en ese pasaje del Evangelio según Marcos para encontrar con la variedad de respuestas y reacciones a Jesucristo, Dios, con el objetivo de examinarnos y encontrar si estamos del lado de los demonios o si adoramos en Cristo, por Cristo y a Cristo junto con David y el publicano. Creo que encontraremos importantes lecciones y verdades comenzando donde Jesús calma la tormenta y concluyendo donde Jesús se maravilla de la incredulidad de los Nazarenos. Recuerdo la primera vez que empecé a cuestionarme en cuanto a esto, estaba en una conferencia de emprendimiento de casi 10,000 personas y el conferencista dijo una frase que para muchos les pasó por encima y yo la sentí como que me hubiera disparado una flecha directo al corazón: Es diferente creer en Dios y creerle a Dios. “También los demonios creen [en Dios], y tiemblan”.

Pintura por Briton Riviere (1883) - El Milagro de los Cerdos Gadarenos
Pintura por Briton Riviere (1883) – El Milagro de los Cerdos Gadarenos

[i] Marcos 5:1-20, específicamente v. 6-7.

[ii] Mateo 18:1-9

[iii] Santiago 2:14-26, específicamente v. 19.

[iv] Lucas 18:9-14.

[v] Mateo 5:3

[vi] Salmo 51

[vii] Hechos 13:22

[viii] I Samuel 15-28

[ix] 2 Samuel 12:13-25, después del sufrimiento, llano y dolor por el castigo de Dios, la muerte de su hijo producto del adulterio con Betsabe y el asesinato de Urías (el esposo de Betsabe), “David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y se cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró.

Ilustración encontrada en la Biblia Ottheinrich circa 1430 a. C.
Ilustración encontrada en la Biblia Ottheinrich circa 1430 a. C.

Coronado de Gloria

Coronado de Gloria

“Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová“ (Salmo 111:3-4).

El sendero está marcado por centenares de curiosos que quisieron ser absorbidos por los imponentes cedros, guarumas y tontoles; los enormes helechos que visten las columnas del bosque; y la orquesta síncopa de aves—centenares. Comenzas el peregrinaje hacia la cumbre y progresivamente experimentas la metamorfosis a un bosque nublado. Las nubes: la corona real de la gigante piedra caliza que irriga las arterias que avivan el cuerpo que llamamos ecosistema. Una corona viva, blanca en pureza, tangible pero intangible, ilustra el aliento divino que da vida, pues allí origina lo que sustenta la vida vegetal, animal y humana—su industria, salud y supervivencia. Mientras caminas sentís en tus pies un suelo confortante y que a la vez te advierte que sos extranjero, mientras te obliga respetar la montaña en cada paso. Una alfombra que es nueva todos los días, y muere todos los días. Una obra de arte abstracta pintada con el suspiro y el esqueleto de hojas multiformes. De repente, volteas a ver y observas. Arriba, abajo, los lados, adelante y atrás—¡todo está vivo—todo! Así como los inviernos exponen sus complejidades en la peculiaridad única de cada copo de nieve, el bosque nublado tapiza sus paredes con una simetría asombrosa en la diversidad de sus musgos. Se empieza a oscurecer, pleno medio día, y se asoman nubes grises. “Aquí las tormentas se respetan”, explica el solitario guardabosques. Una advertencia por si acaso el arquitectónico techo, hogar de micos de noche y quetzales, y las vistas de un relieve quebrado infiriendo algún episodio convulsivo en el distante atrás no fueran suficientes para magnificar nuestra fragilidad. Un lugar donde el más necio es hecho sabio al callar, donde unos son condenados y otros asombrados, donde unos fueron ascendidos y otros no supieron hacer diferencia de la jungla de concreto que los aprisiona.

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Foto: Samuel Ceballos – PANAMOSAB, Honduras

“Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová.”

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria…?” (Salmo 8:3-4ª). Y más que eso, que somos nosotros, para que Dios [Hijo] halla añadido humanidad a su divinidad para expresar su justicia, santidad, misericordia, gracia para hacernos participes del más alto ciclo de todo lo que existe: Ser expuesto a la gloria[1] de Dios, para responder en asombro, reverencia, rendición absoluta y pobreza de espíritu. De esa manera, siendo vos y yo espejos que reflejan Su propia gloria.

Para los que se han encontrado con alguna maravilla natural[2], ¿has notado las buenas sensaciones que les produce esa experiencia, recordar la misma experiencia, y mucho más llevar a otros a tener la misma experiencia? Creo que podemos estar de acuerdo que esto es indiscutiblemente bueno. ¿Podemos también estar de acuerdo que todo lo bueno, si es bueno, vale la pena ser deseado? Además, voy a concluir entonces que si alguien quiere ser bueno, debe desear todo lo bueno. Y es que hay cosas que son subjetivas, a la vez hay otras que en diferentes espacios y épocas son universalmente buenas: el amor, el respeto a la naturaleza, la justicia—por ejemplo. Entonces, siendo Dios la esencia de la bondad absoluta y el Creador de todo lo tangible e intangible, me atrevo a aseverar que el máximo fin para el cual fuimos creados es exponer, exaltar, resaltar y apuntar [amar con todo mi ser] hacia su propia esencia y  hacia cada rayo que resplandece [demuestra] quién es Dios y qué es Dios. Entonces, la máxima satisfacción posible para el ser humano está en amar a Dios con todo su ser.

Cuando amamos a alguien, buscamos cumplir sus deseos. Dios no es humano pues no tiene necesidades, la dinámica es diferente, pero el principio sigue siendo el mismo. Se resalta tremendamente en que Dios es mi Creador, Salvador, Sustentador y Padre, entonces debo obedecerle, si digo que le amo. Si le amo, le obedezco. Si le obedezco, le amo. Dios nos llama a arrepentimiento de nuestra rebelión, egoísmo y rechazo de todo lo bueno; nos llama a creer en su obra redentora por medio de Cristo para traernos a reconciliación con El al punto de hacernos sus hijos y herederos, siendo Cristo el mayor entre muchos hermanos.

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús [Cristo], coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (Hebreos 2:9-10). Y así, somos librados del imperio de la muerte, al cual nos entregamos por nuestra maldad, para ser resucitados en Cristo, quien vivió libre de toda maldad y perfecto en bondad. ¿Amas a Dios? Más específicamente, ¿amas a Cristo? Entonces, ¿le obedeces?

Es que una cosa es creer en Dios, y otra es obedecer a Dios.

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Foto: Samuel Ceballos – PANAMOSAB, Honduras

[1] Gloria se define aquí como una demostración de quién y qué es Dios, un rebalse de Su esencia.

[2] Recorda que  hasta cierto punto la belleza está en el ojo del observador. No es necesario ver el Everest para ser maravillado por la naturaleza, puede ser algo que es trivial para unos y asombroso para otros.

El Pecado

El Pecado

Este es un extracto de un estudio que dispersa la neblina y aclara terminos claves para entender la Biblia. Uno de esos terminos es el pecado. Creo que en este pasaje explica de una manera muy eficaz la importancia de comprender qué realmente es el pecado de acuerdo a como Dios lo define, como lo encontramos en su revelación escrita–la Biblia.

A continuación:

El pecado es el problema en nuestro mundo hoy. Ha sido el problema desde el fracaso de Adán y Eva en el jardín de Edén.

El pecado es destructivo para el individuo que lo comete. Es perjudicial a la sociedad en sí. Es contrario a la naturaleza de Dios, por lo tanto, es también ofensiva a Él.

En nuestra sociedad, el pecado es representado como algún tipo de especie para condimentar (o también marinar) todo lo que hacemos como entretenimiento. La escena de cine y de la música lo ha usado por años para añadirle sabor a sus producciones.

(Piense como una película es básicamente buena y le añaden unas cuantas cosas para hacerla menos apta para menores para atraer una audiencia más madura).

El pecado definitivamente le da sabor a la vida. ¿Pero realmente es el tipo de sabor que querés? En realidad, es costoso y al final se convierte en un condimento intensamente amargo que termina siendo nada más que un sustituto barato para lo que Dios tenía para que disfrutáramos de manera segura desde el principio. ¡El pecado es un veneno que mata lentamente!

Si podemos entender lo que es el pecado, en un sentido básico (simplemente ser egoísta), y tomar una convicción sobre ello en nuestras vidas a ese nivel, entonces podemos mantener un equilibrio moral (balance) en una época de locura moral. En una época en la que una perspectiva distorsionada del bien y el mal (desde ´derechos´ de animales a la reversión de la relación de la iglesia y el estado a juegos de azar [casinos & lotería] institucionalizados a intimidad física antes o fuera del matrimonio a homosexualidad hasta el aborto, y más) está siendo aceptada cada vez más a pesar de que lógica simple argumenta lo contrario. La idea de que no hay absolutos morales literalmente ha permeado cada aspecto de nuestra sociedad como nunca antes lo había hecho. Si el pecado no es una realidad, entonces el evangelio es irrelevante y el cristianismo no vale la pena.

Si el pecado no es reconocido claramente, uno no puede llegar a un conocimiento salvador de Cristo.

El autor de este estudio es el Rev. Jonathan Stewart. Traducido al español por Halbert Priday.

Para lectura adicional, recomiendo leer el capitulo 8 del Evangelio según Juan (todo el capitulo). Encontrarán que pensaba Cristo Jesús sobre el pecado. Despues, en Romanos 1:18-2:16, encontrarás una expansión sobre el significado del pecado y sus implicaciones.

Sacrificio de Alabanza

Sacrificio de Alabanza

Han pasado meses… me causa gran remordimiento. La verdad es que, si he escrito contenido, pero no lo he visto sustancial para compartir (y este post no necesariamente merecerá el calificativo de “sustancial).  Esta semana me resaltó el Salmo 111.  Hoy mi oración es por cada cuerpo de creyentes esparcido por toda la tierra. Aquellas que se basan en la Biblia, que predican el evangelio y que buscan solamente la conversión de almas, bautizarlos y enseñarles todas las cosas que el Padre de la salvación, misericordia y consolación nos ha revelado en Cristo, por obra del Espíritu Santo en nuestros corazones [la colección de pensamiento, emociones y voluntad].

Antes de hacer un clavado y sumergirnos en las profundidades del mar de Su gracia, ¿recordas que Pedro en su primera epístola explica como los profetas “inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos” (I Pedro 1:10-12)? Pues no me termina de maravillar cuanto se reveló en los Salmos sobre “esta salvación” que venía a reclamar el pueblo de Dios de todas las naciones. Además de eso, me maravilla, que sin tener el conocimiento que nosotros tenemos de la obra de la salvación—Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para vencer el imperio de la muerte—como eran conmovidos a rendirse a Dios y adorarle en todo, expresado en los Salmos.

Quiero compartirte lo que me conmovió de este pasaje. No es mi intención entrar a un estudio profundo, así que estoy sujeto a cometer errores que agradeceré me corrijas si encontrás alguno.

“Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren”, (Reina Valera 1960).

¿Cuál es la obra más grande de Jehová? Que no escatimó dar a su unigénito [único de su misma sustancia] Hijo y su Hijo se sometió, sin titubear, a Su voluntad para recibir la ira de Dios por los pecados de muchos. Nos hizo nuevos y, por medio del Espíritu Santo nos transforma [no solo nos mantiene, que en sí es un milagro] para ser incrementalmente como Cristo hasta el día que estemos con El.

Esos pecados en si son producto de nuestro rechazo descarado, ingrato y rebelde de Dios, quien es lo más deseable ante todas las cosas. Pues Dios es la bondad absoluta, la fuente de la justicia más perfecta y la esencia de la pureza. Sabemos que si algo o alguien es bueno, solo puede serlo si repudia lo malo y actúa justamente hacia eso. Y siendo Dios la bondad absoluta, su respuesta a lo malo debe ser fulminante y eterna. A la vez, su respuesta a lo bueno [que inicialmente fluye de la fuente de lo bueno—la bondad absoluta: Dios mismo] es un resplandor infinito de amor.

Ya que no hay nada bueno fuera de Dios, y nosotros en nuestro pecado decidimos rechazar a Dios: quedamos fuera de Dios, separados de El y condenados a pagar el pecado con muerte. El añadió humanidad a sí mismo, en Cristo, para que hubiera una vida sin mancha, que pudiera tomar el lugar de nuestra vida llena de maldad; para que hubiera alguien perfecto y sin una pizca de maldad que recibiera el castigo impagable por nuestros pecados; para que hubiera alguien perfecto para vencer el imperio de la muerte y así liberarnos de su cadena. Cristo es un conquistador que penetró las líneas enemigas y las venció contundentemente para liberarnos de las cadenas de la muerte y hacernos más que vencedores en El, por medio de El, para El. Cristo nos arrebató, no como botín de guerra, sino para ser hechos hijos del Padre y Cristo fuera el mayor de muchos hermanos. Por lo tanto, es natural y indispensable que todo creyente alabe a Jehová con todo el corazón y busque sus obras.

“Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren”.

¿Hermano y hermana, no crees que ese verso debe salir de todo corazón y con toda la fuerza de nuestra voz? Si logras empezar a envolver tu mente sobre la obra más grande de Jehová—nuestra salvación—y has profesado ser salvado para ser hecho hijo de Dios, deberías estar envuelto todos los días en buscar sus grandes obras. Deberías encontrarte en la compañía y congregación de los rectos rebalsando de alabanza por tu salvación, sirviendo a tus hermanos y hermanas que comparten en este el milagro más grande de todos. Deberías hallar plena alegría y placer en escuchar y proclamar Su verdad y justicia.  Deberías estar junto a tu iglesia en cada reunión alabándole de todo corazón. Es mi oración que podamos encontrar cada redimido de Dios participando de las riquezas de Su gracia y alabándole de todo corazón “en la compañía y congregación de los rectos”.

Si este verso no te sale de todo corazón y con toda la fuerza de tu voz—órale a Dios que te llene de una sed por su pueblo, por sus palabras para vos [Biblia] y por el conocimiento de EL mismo. Levántate y rodéate de otros que si buscan sus grandes obras. Solo hay una manera de contagiarse de un amor perpetuo por Dios—rodearse constantemente de otros que ya lo viven. “Prefiero a Jesús”, repite un himno, “prefiero ser guiado por su mano fiel”.

Y solo fueron los primeros dos versos de ese Salmo…

Misericordia sin excusa.

Misericordia sin excusa.

Misericordia: perdón no merecido. No requerir el pago que se debe. No dar el castigo que se merece.

Propiciación: cobertura de nuestros pecados. El favor de Dios hacia nosotros como efecto de la obra de Cristo de cubrir y pagar nuestros pecados. El texto original usa en instancias una palabra que también se refería a la cara exterior de una pared [protectora alrededor de una ciudad] El propiciatorio era la cobertura o tapa sobre el arca del pacto, sobre la cual descansaba la presencia revelada de Dios entre ambos querubines. El arca del pacto se encontraba en el Lugar Santísimo que era separado por un velo. Quien entraba sin limpiarse de sus pecados, era consumido (muerto) al instante. Anualmente, el sumo sacerdote entraba el día de expiación para que el pueblo de Dios recibiera perdón por sus pecados. Cuando Cristo murió en la cruz, “el velo…se rasgó en dos, de arriba abajo” (Evangelio según Marcos 15:38).

Rev. Jonathan Stewart escribe:

Somos salvados de acuerdo a la misericordia de Dios. Vea Tito 3:4-7.

El Antiguo Testamento enfatiza la importancia de la misericordia de Dios resaltando una de siete piezas de muebles en el tabernáculo con el nombre de propiciatorio. Ya que el tabernáculo era una imagen de Cristo proveyéndonos salvación, observamos en el propiciatorio que su vida, muerte y resurrección tuvieron el objetivo de extendernos misericordia en la salvación de Su ira por nuestros pecados (Éxodo 25:10-22).

Ya que Dios nos ha mostrado tal grado de misericordia, no tenemos excusa para no mostrarnos tal misericordia unos a otros.

Que fuerte. Que desafiante. Que la gracia (regalo o favor no merecido) de Dios nos sobreabunde para que seamos misericordiosos con el vecino, así como El lo es por nosotros.

misericordia