el verbo comencé

el verbo comencé

Cuando el trabajo no tiene un sentido de propósito, inicia una depreciación de uno mismo [en nuestra mente: donde se pelean una gran parte de las batallas de la vida]. Cuando uno se desprecia, empezamos a ser asustados por obstáculos insuperables donde antes descubríamos oportunidades emocionantes. Cuando uno se desprecia, cae en estancamiento, uno deja de ser protagonista para tomar el papel de víctima. Todo esto se combina con frustración y desesperanza. Se entrega la renuncia a los sueños. Y se somete a una vida sin rumbo, sin sentido, encuevada en los miedos.

Alguien dijo una vez que lo que nos diferencia de los animales es que podemos hacer las cosas con un propósito y un objetivo. Parafraseando a Rich DeVos en su libro Capitalismo Solidario: El trabajo es bueno cuando conlleva al ser humano hacia libertad, recompensa, reconocimiento y esperanza. Por lo tanto, si no nos satisface nuestro trabajo (espiritualmente, económicamente, o mentalmente), necesitamos cesar ese trabajo con urgencia y comenzar un trabajo que si lo sea.

¡Ojo! El ultimo verbo es comenzar. Comenzar implica iniciativa, tiene una connotación de crear, o iniciar de un punto A para llegar a punto B. DeVos continua con estas preguntas:

¿Cuáles son tus sueños?

¿Qué tipo de trabajo te daría la posibilidad de hacer realidad tus sueños?

¿Qué cambios necesitas hacer en tu vida para que eso pueda suceder?

¿Qué te haría lo suficiente audaz o desesperado para hacer esos cambios?

Comencé.

 

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Nunca antes en la historia…

En su libro Véndele a la Mente, No a la Gente, Jürgen Klaric declara que nunca antes en la historia el individuo ha tenido tanto poder e influencia. Realmente, vivimos en tiempos emocionantes. Estamos en el tiempo en el que Elon Musk ha puesto todos sus recursos al objetivo de colonizar Marte en este siglo. Estamos en el tiempo donde las impresoras 3D amenazan con crear una revolución nunca antes vista desde el motor a vapor. Acechando a la industria de manufactura para darle el poder, una vez mas, al individuo. Andres Oppenheimer presenta ejemplo tras ejemplo en su libro Crear o Morir de las innovaciones mas atrevidas que son punta de lanza de la humanidad.

Mas emocionante aún es que el hondureño después de siglos de quejarse de opresión y de no tener voz, puede gritar a los 4 vientos (en línea) con la certeza de que habrá miles y millones que le podrán escuchar. El tráfico de ideas, filosofías e historia esta generando un despertar en el país. La primera señal rotunda del cambio que se asoma fue el rompimiento del monopolio nacional-liberal al poner una sólida presencia del Partido LIBRE y el Partido Anti-Corrupción en el Congreso, a la vez dándole la espalda a los conocidos dinosaurios “partidos pequeños”.

El hondureño se está despertando y se esta formando silenciosamente una generación de lideres con valores sólidos y una misión clara.

Ahora no es raro encontrar al hondureño emprendedor. Están por todos lados, silenciosamente cambiando su país y, en algunos casos, el mundo. Es cuestión de tiempo que se enlacen, se unan bajo una sola bandera para hacer realidad el cambio que queremos ver.

La revolución de las 13 colonias americanas fue iniciada, luchada y ganada por menos del 5% de su población, según leí un artículo recientemente. 13 pobres colonias. Solo es necesario un loco dispuesto a cambiar su mundo. Honduras tiene locos. Por todos lados.

Es cuestión de tiempo.