Dios, la naturaleza, comunión

Dios, la naturaleza, comunión

A través de la Biblia encontramos que Dios habla, forma, guía, prueba y discipula a sus hijos usando la creación. Al acercarnos a ver el ministerio de Cristo, no solo lo encontramos en la sinagoga enseñando, sino también muchas veces se retiraba al desierto a orar, se retiraba a una montaña para hablar con su Padre y que llevaba a sus discípulos a diferentes lugares al aire libre para enseñarles lo que ahora conocemos como el evangelio y lo que está escrito en nuestras Biblias. Pablo fue muy explícito:  “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Rom. 1:20).

Podemos ver que Dios usa la creación para:

  1. Establecer autoridad—a Moisés le dijo, “diles que YO SOY te envía”
  2. Humillar el alma para quebranto—la respuesta de Job
  3. Causarnos a adoración—David imaginaba toda la naturaleza adorándole
  4. Enviar a una misión—Moisés en el Sinaí y los discípulos en la ascensión de Cristo

 

Establecer Autoridad

Imaginemos a la iglesia reunida en una casa y el pastor o anciano leyendo en voz alta la segunda carta de Pedro. Si se lee desde el principio podemos sentir la autoridad y fuerza con la que esta dirigiéndose a los creyentes. Prevalece un sentido de exhortación firme (2 Pedro 1:12-15) En su carta, Pedro trae a nuestra atención la transfiguración de Cristo. En Lucas 9:34-36 se describe la transfiguración: lo que ocurrió cuando Jesús se llevo a una montaña a Pedro, Juan y Jacobo y orar. “…Habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad”. Dios estableció su autoridad, la autoridad de Cristo. Los discípulos sabían con absoluta certeza quién era Cristo y cuál fue su misión.

Humillar el alma para quebranto

Dios interroga a Job, un gran ejemplo de fe, a fin de probarlo, humillándolo para llenarlo con temor (asombro, honra y reverencia de la más alta) de Dios. Job había confrontado y cuestionado el juicio de Dios.

Dios inicia, “ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás” (Job 38:3). Y empieza desde la creación de la naturaleza, “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?”,  pasando por las estrellas, las nubes, las olas del mar, sus profundidades, la anchura de la tierra, el viento y la lluvia (Job 38:4-38).

Prosigue cuestionándolo acerca de sus criaturas, (Job 38:39-39:1-34) “¿Cazarás tu la presa para el león? (1:39); ¿Quién prepara al cuervo su alimento? (1:41); Sus hijos (de las cabras monteses) se fortalecen, crecen con el pasto. Lo oculto de los montes es su pasto… (39:1-8); ¿vuela el gavilán por tu sabiduría?”

Job responde, “He aquí que yo soy vil; ¿Qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé: aun dos veces, mas no volveré a hablar” (Job 40:1-5).

Entonces continua Dios, “Cíñete ahora como varón tus lomos; y tú me responderás” (Job 40:7).

Ahora lo cuestiona acerca de Dios mismo y las grandes criaturas, como el behemot y el leviatán. Un dinosaurio terrestre inmenso y una criatura marina gigante. “Tranquilo está, aunque todo un Jordán (rio) se estrelle contra su boca”(Job 40:23b) y “cortarás tú con cuchillo su piel, o con arpón de pescadores su cabeza”, respectivamente.

Responde finalmente Job (Job 42:1-6):

Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?

Por tanto, yo hablaba y no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñaras. De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.

Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.

Si  Job no tuvo derecho de cuestionar a Dios, ¿Quién lo tiene?

Si la creación de Dios esta tan adornada con majestad, alteza, honra y hermosura, ¿Cuánto más glorioso es el mismo Creador?

Causarnos a adorarle

En su juventud como pastor de ovejas y su temprana carrera militar, David exploró y convivió con la naturaleza. Esto le dio una perspectiva que pocos entendemos hoy en nuestras vidas urbanas y rutinarias. Esto lo llevo a acercarse a Dios y alabarlo de una manera más rica y llena. Imagínenlo recordando sus noches acostado sobre los campos o los montes desérticos contemplando el cielo abierto, la lunas y las estrellas, al momento de escribir el Salmo 139:5-14.

¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? (139:7)

Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí (139:11). Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien (139:14).

Enviar a una misión

  • Fue profundo en el yermo, mientras pastoreaba sus ovejas, que Moisés quito sus sandalias porque caminaba sobre suelo Santo, donde Dios encendió la zarza que no se consumía y desde allí le dio su misión, lo empoderó y le dijo que le enviaba YO SOY a liberar su pueblo.
  • Fue lejos de toda civilización, en el monte Sinaí, que Moisés recibió los mandamientos y las ordenanzas que definieron las ley con la que se regiría la nación prometida a Abraham.
  • Fue junto al mar de Tiberias, que Cristo resucitado le apareció a siete de sus discípulos, que habían regresado a su oficio de pesca. Allí Cristo encomienda a Pedro, “apacienta mis ovejas” y “sígueme” (Juan 21).
  • Fue lejos, en un monte, que ascendió Cristo después de dar a sus discípulos la Gran Comisión. “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando las manos, los bendijo”, cuenta Lucas (24:50), y que “entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las escrituras” (24:45). Mateo cuenta que Jesús se acercó y les dijo: “Toda potestad me es dad en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (28:16-20). Continua Lucas, “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo” (24:51).

 

Conclusión

En toda la Biblia, Dios usa su creación con sus hijos para cambiar su dirección espiritual, guiarlos a un cambio de perspectiva, que comprendan las consecuencias de seguir el camino errado y enviarlos con una misión.

Todo cristiano encontrará bendiciones por retirarse de lo urbano para sumergirse en la naturaleza, periódicamente y con un propósito específico. La creación nos manifiesta Su eterno poder y deidad, no permitamos que el enemigo nos enrede en las rutinas de nuestra vida cotidiana y las junglas de concreto. Un grado más de comprensión y visión de la gloria de Dios es un grado más de deleite en Dios y santidad en nosotros, para que sea un grado menos de placer en las cosas de este mundo vano y pasajero.

Oremos que su próximo retiro sea transformador para entender y recordar quienes somos como hijos de Dios y que eso le determine a fijar nuestra mirada en Cristo y proclamar el evangelio, la Gran Comisión—que solo en el evangelio hallemos valor para la vida.

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“…es inútil servir a Dios”.

“…es inútil servir a Dios”.

¡Realmente nos hemos hecho insensibles a la profundidad de las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios en la Sagradas Escrituras! ¡Nos hemos hecho insensibles a la escala y medida de la divinidad de estas Escrituras! ¡Rápido olvidamos y rápido es entumecido nuestro espíritu por falta alimento—asolado y azotado por los elementos muertos y fríos del mundo!

Malaquías significa ángel de Dios—mensajero. Es el último de los profetas antes de Cristo. El que inaugura 400 años de ´silencio´ de parte de Dios hasta la venida de Cristo cuyo camino fue preparado por Juan el Bautista, el ´Elías´ que profetizó Malaquías[i]. Este espacio de 400 años parece existir como para resaltar y crear expectativa a la venida del Mesías—el que llevaría acabo el acto final de toda la trama que inicio en  el pecado de Adán y Eva y anunciado numerosas y numerosas veces a través de los siglos, siendo la primera vez en Genesis al condenarlos a ambos y a Satanás por su pecado.[ii] Los profetas señalaban el pecado, exponían la llaga, para después aplicar el dulce bálsamo de la misericordia y clemencia de Dios. Malaquías por ser último no deja de ser imponente y contundente en su mensaje: espada de doble filo.[iii]

La Navidad sin lugar ha duda, en nuestras familias y comunidades, es una festividad universal, incuestionable e inviolable. ¿Pero porqué la celebramos? ¿No es más que un tiempo en familia? Hacemos nuestras las bendiciones que Dios nos promete que escasamente conocemos de la Biblia. Incluso agradecemos su bondad y alabamos su soberanía en nuestras vidas. Pero ¿realmente conocemos aquello y a Aquel que estamos citando y sobre cual nos expresamos tan propiamente? Es decir, ¿realmente estamos conscientes de lo que pensamos que sabemos? Es que mi miedo es estar seguro saber lo que no sé. Gracias a Dios que tenemos sus palabras escritas y preservadas puras para que podamos poner a prueba nuestros pensamientos, palabras y acciones. A ver si en realidad alabamos a Dios, a ver si de corazón le agradecemos; a ver si genuinamente le amamos; a ver si de verdad creemos en El; y eso en ultima instancia define si realmente somos Sus hijos o enemigos. Porque sin lugar a duda, nuestras acciones exponen nuestro corazón[iv] como el sol radiante expone todo lo que está debajo de él.

Eso encontramos en Malaquías: el escudo contra la apatía, insensibilidad, e indiferencia a la absoluta bondad, perfecta santidad y infinita justicia de Dios. Ha venido a cortarme severamente, a exponer mis llagas, y afligirme por causa de darme cuenta de lo entumecido que he estado hacia Dios. Al leerlo, como Dios se dirige a su pueblo rebelde y soberbio, descubro que no he sido muy diferente a ellos.

“´Yo os he amado´, dice Jehová”, y en trágico y penoso desafío, el pueblo elegido de Dios, aquél que desde siglos fue testigo y beneficiario de las maravillas de Dios, recibió las palabras de Dios, escuchó los mensajes por medio de sus profetas, responden a Dios: “¿En que nos amaste?”[v]. Cualquiera con el más básico conocimiento de la historia contada desde Génesis tiene que hallar inevitable sentir hundimiento en su pecho al leer semejante desafío a “Jehová de los ejércitos”.[vi] Eso, en mi humilde opinión, es suficiente para que Dios los consuma en su justicia con un castigo eterno, separándolos de Su presencia para siempre. ¡Cuan entumecidos estaban sus corazones y consciencias para demandarle a Dios que presente evidencias de su amor hacia ellos!

Y eso no es todo: Dios les acusa de haber menospreciado su nombre y ellos responden: “¿En que hemos menospreciado tu nombre?”.[vii]

Dios les confronta por haberle deshonrado y ellos preguntan, “¿En qué te hemos deshonrado?”.[viii]

Dios les expresa que lo han cansado con sus palabras vacías y ellos dicen, “¿en qué le hemos cansado?”.[ix]

Dios con su misericordia infinita los llama a que vuelvan a El y les promete reconciliarlos con El si lo hacen (pues merecen separación total y eterna por su pecado), y ellos en su soberbia responden: “¿en qué hemos de volvernos?”.[x]

Dios les reclama porque le robaron. Ellos reaccionan, “¿en qué te hemos robado?”.[xi]

Dios les expone sus palabras violentas contra El, y ellos continúan en su ceguera: “¿qué hemos hablado contra ti”.  Y para rematar todo continúan,

“…Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos [aunque guardaban una imagen y acciones buenas por fuera, eran perversos por dentro[xii], y por eso les era aflictivo estar en Su presencia]? Decimos pues, ahora: Bienaventurados los soberbios, y los que hacen impiedad no solo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon”.[xiii]

¿Se encuentra usted en las filas de las personas que confrontaban a Dios en el mensaje de Malaquías? ¿Cuándo fue la última vez que puso a prueba sus intenciones, pensamientos y acciones a la luz de la perfecta y santa palabra de Dios? Oremos a Dios que alumbre cada rincón y ranura de nuestro corazón con la luz de su palabra para que nos limpie blancos como la nieve con su Verdad.  Estudiemos Sus palabras para nosotros y que nos purifique como el fuego purifica al oro.[xiv]

El salmista le cantó a Dios: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras”.[xv]

Pureza
Pureza

[i] Malaquías 3:1.

[ii] Genesis 3:15.

[iii] “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.  Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:12-13).

[iv] El corazón, para dar un concepto tangible, es la colección de nuestras emociones, pensamientos y voluntad.

[v] Mal. 1:2.

[vi] Mal. 1:6, 10, 11, 14.

[vii] Mal. 1:6.

[viii] Mal. 1:7.

[ix] Mal. 2:17.

[x] Mal. 3:7.

[xi] Mal. 3:8.

[xii] Mal. 2:2.

[xiii] Mal. 3.14-15.

[xiv] Mal. 3:2-3.

[xv] Salmo 73.

¿cristiano y/o ciudadano?

¿cristiano y/o ciudadano?

El apóstol Pedro escribió sus dos cartas a un grupo de cristianos hebreos exiliados en una nación y cultura extraña, carente de reverencia hacia Dios. Se utiliza eso mismo también para dejar muy claro que los hijos de Dios somos ciudadanos de una ciudad celestial. Nuestra patria no está en este mundo: se encuentra en cosas eternas, pues es Dios mismo. Por lo mismo y, por lo tanto: nuestro gozo y paz no están en algo o alguien de este mundo. Cada vez que leo los primeros versos de la primera carta de Pedro me lleno de paz—una paz que no viene de algo en este mundo, pues está anclado en El Eterno—porque sintetiza una vasta riqueza y profundidad sobre Dios y su relación con sus hijos e hijas en unas cuantas frases. Dios dice que “nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros…”, (I Pedro 1:3b-4ª, RV1960).

Continúa escribiendo con palabras a las que les podríamos comentar páginas y páginas, como ya lo han hecho muchos estudiosos. Son palabras que me han servido de bálsamo para reorientarme en estos momentos y corregir mis errores como cristiano, especialmente en el tema que trataremos. Sin embargo, quiero sustentar con eso el siguiente punto: los cristianos no tenemos nada que ganar en esta vida, en esta tierra, todo esta en lo eterno. Todo está en cumplir nuestra misión de predicar que el reino de Dios ha llegado y que hay reconciliación con Dios por nuestra rebelión por medio de la fe en Cristo Jesús.

No obstante, al continuar leyendo encontramos que el escritor entra en temas muy prácticos y hasta cotidianos. En especial quiero que nos enfoquemos en los versículos 11-15 del segundo capítulo:

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, y a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.

Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos…”

Se explica claramente pero no esta de más resaltar algunos puntos. Comencemos.

Precedentes:

¿Qué encontramos en otros lugares de las Sagradas Escrituras?

No somos Israel, ni estamos conquistando la tierra prometida, ni vivimos en una teocracia, así que las conquistas de Josue y los jueces no aplican. Ah, ¡pero David y Salomon, eran monarcas, ya no era una teocracia! Es correcto. Aun así, no somos Israel, ni estamos conquistando la tierra prometida. Por lo tanto, tampoco aplican. Las iglesias (congregaciones de cristianos) no equivalen a una nación terrenal.

Entonces, ¿qué aplica?

¿Habrá algún ejemplo de un siervo de Dios sometido a un gobierno opresor (incluso exiliado y despojado de todas sus pertenencias)?

Busquemos a Mardoqueo en la historia de Ester—sirviente del Rey Asuero, esposa del rey Asuero respectivamente. Llamaron a oración y ayuno. Fueron fieles a Dios. Fueron mansos como una paloma, astutos como una serpiente[1]. Dios, utilizando a estos dos, salvó del exterminio a la nación de Israel.

Busquemos a Daniel y sus amigos—Daniel sirvió a varios emperadores y llegó a ser el segundo en mando en el imperio. Eso implica influencia, suficiente para que otros quisieran matarlo. Tal vez, suficiente para liderar una insurrección. Nunca llamó a una revolución violenta. Por medio de Daniel y sus amigos, Dios mostró su supremacía y soberanía a un imperio sometido al imperio de la muerte.[2]

Ambos casos parecen seguir este principio encontrado en Eclesiastés 10:4-9:

“Si el espíritu del príncipe (la persona que gobierna tu comunidad) se exaltare contra ti, no dejes tu lugar (con buen testimonio te ganaste su confianza, su oído, un lugar en su corte real: no respondas mal con mal, no perdás los estribos); por que la mansedumbre hará cesar grandes ofensas”.

Conclusiones:

Finalmente miremos a Jesús, “dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”[3]. Cristo dejó muy claro, que si el venía a establecer un reino terrenal (como muchos creyeron y esperaban), El hubiera vencido en un instante con legiones de ángeles. El reino de Cristo es eterno, es espiritual. En su ministerio Jesús incluso prevenía provocar alguna posible idea de que se dijera que estaba formando un movimiento enfrascado en cosas terrenales (como derrocar el gobierno romano, de verdad opresor). La posibilidad de que Jesús era un revolucionario está muy lejos de lo que nos dice la Biblia.

Por otro lado, los mas interesados en vivir en y preservar una república somos nosotros los cristianos. Pues desde el inicio de la primera iglesia hasta este preciso momento, han estado muriendo cristianos por vivir en comunidades sin libertades como las que gozamos en nuestra sociedad. Entendiéndose que cada derecho conlleva un deber, si seguimos los principios en la primera carta de Pedro, me parece que todos los que profesamos ser seguidores de Cristo debemos cumplir con ciertos deberes. Es allí donde los cristianos hemos brillado por nuestra ausencia. ¡Como se siente hoy las consecuencias de esa ausencia! Ahora, estoy consciente de que cada uno tendrá su opinión del alcance de la participación del cristiano y yo solamente daré una más.

De algo estoy seguro, es que un cristiano que se beneficia de una democracia tiene el deber de participar responsablemente en su comunidad más allá de manchar unas papeletas cada elección general. Me asusta la idea de beneficiarme de una sociedad y no aportar ni lo más mínimo en el orden y gobierno de la misma. Esa responsabilidad pienso que incluso alcanza mas allá que escoger cuidadosamente sus candidatos. Esa responsabilidad incluye servicio a beneficio de la comunidad, velar por la transparencia y la integridad de sus gobernantes, participación en el gobierno de la misma e incluye la formación de las siguientes generaciones. Esto, sumado a lo que ya todo cristiano hace en su relación con Dios.

No se trata de política. Se trata de servir tanto, que uno se gana la confianza de un gobernante, para servir como una luz en su servicio civil. Se trata de que guardemos nuestra manera de vivir ante los no creyentes de modo que al final solo se nos pueda criticar por seguir a Cristo y nada más. Se trata de que, en hacer el bien, callemos la ignorancia de los insensatos. Se trata de que seamos luz en la oscuridad.

Específicamente, necesitamos participar mucho mas a nivel de aldea, barrio y colonia, municipio, región y nación. Tiene que verse la luz en toda faceta de la vida. Ojo, estoy hablando del cristiano—el individuo; no de la autoridad jerárquica de una denominación.

[1] Mateo 10:16

[2] Hebreos 2:14

[3] Mateo 22:21

Paz en Honduras
“Paz en Honduras” por Jonny Miller, San Pedro Sula, Diciembre, 2017.

los demonios adoran tambien

los demonios adoran tambien

Hace un tiempo un amigo comentó como tuvo la oportunidad de enseñar las Escrituras a un grupo de niños. Basó su enseñanza sobre el pasaje donde el endemoniado poseído por legión es liberado por Jesús y los demonios solicitan ser enviados al gran hato de cerdos que después poseídos por los demonios fueron a tirarse del despeñadero[i]. El punto de su enseñanza fue el hecho que los demonios adoraron a Jesús, reconociendolo

A niños. Si. En ese momento, a mí también me chocó que haya decidido enseñarle eso a niños. Creo que notó mi sorpresa perturbada porque inmediatamente explicó sus razones. En fin, hoy tuve una pequeña reunión con algunos jóvenes de nuestra iglesia y decidí profundizar en eso. Porque, definitivamente me impactó y él me hizo un punto importante cuando me contaba de su enseñanza a los niños. Tan importante porque los niños son víctimas de ese tipo de adoración muchas veces. Una cosa es perderse uno, y otra es llevarse a muchos de encuentro. Dijo Jesús que aquel que causa a otro caer le es mejor amarrarse una piedra de molino y tirarse a la profundidad del mar[ii]. No hay cosa más espantosa que alguien que piensa que sabe y no sabe. En cualquier cosa podemos darnos el lujo de cometer ese error, excepto en la condición de nuestra alma, como pasaremos la eternidad y cuál es nuestra relación con Dios—¿enemistad o reconciliación y adopción a Su familia y casa? Santiago en su epístola expone que “también los demonios creen [en Dios], y tiemblan”.[iii] Vos que crees en Dios, ¿Qué te hace diferente a los demonios?

¿Pero entonces, que diferencia la adoración de un hijo de Dios te preguntarás? A mi comprensión es la del publicano[iv], que “no quería ni aun alzar los ojos al cielo”, ni acercarse al templo, y “se golpeaba el pecho, diciendo: ´Dios, sé propicio a mí, pecador´”. Allí yo me encuentro con un hombre “pobre en espíritu”[v] y la clave allí no es sus obras de penitencia, sino su corazón. Su oración. Específicamente, su petición: “Dios, sé propicio a mí pecador”. Lo mismo hallamos en la oración de David al arrepentirse de su pecado y después de padecer la corrección de Dios: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto [o que yo sea “bueno”, haga cosas buenas, viva con propósito—una fachada de santidad con el objetivo de ponerme en bien con Dios]. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.[vi] Recuerden que lo que hacía a David “varón conforme [al] corazón”[vii] de Dios no fue su santidad, sino su respuesta a su pecado y la corrección de Dios. Donde el rey Saúl se alejó de Dios[viii], el rey David corrió a encontrarse con Dios para adorarle[ix].

En fin, en la próxima ocasión vamos a profundizar en ese pasaje del Evangelio según Marcos para encontrar con la variedad de respuestas y reacciones a Jesucristo, Dios, con el objetivo de examinarnos y encontrar si estamos del lado de los demonios o si adoramos en Cristo, por Cristo y a Cristo junto con David y el publicano. Creo que encontraremos importantes lecciones y verdades comenzando donde Jesús calma la tormenta y concluyendo donde Jesús se maravilla de la incredulidad de los Nazarenos. Recuerdo la primera vez que empecé a cuestionarme en cuanto a esto, estaba en una conferencia de emprendimiento de casi 10,000 personas y el conferencista dijo una frase que para muchos les pasó por encima y yo la sentí como que me hubiera disparado una flecha directo al corazón: Es diferente creer en Dios y creerle a Dios. “También los demonios creen [en Dios], y tiemblan”.

Pintura por Briton Riviere (1883) - El Milagro de los Cerdos Gadarenos
Pintura por Briton Riviere (1883) – El Milagro de los Cerdos Gadarenos

[i] Marcos 5:1-20, específicamente v. 6-7.

[ii] Mateo 18:1-9

[iii] Santiago 2:14-26, específicamente v. 19.

[iv] Lucas 18:9-14.

[v] Mateo 5:3

[vi] Salmo 51

[vii] Hechos 13:22

[viii] I Samuel 15-28

[ix] 2 Samuel 12:13-25, después del sufrimiento, llano y dolor por el castigo de Dios, la muerte de su hijo producto del adulterio con Betsabe y el asesinato de Urías (el esposo de Betsabe), “David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y se cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró.

Ilustración encontrada en la Biblia Ottheinrich circa 1430 a. C.
Ilustración encontrada en la Biblia Ottheinrich circa 1430 a. C.

Coronado de Gloria

Coronado de Gloria

“Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová“ (Salmo 111:3-4).

El sendero está marcado por centenares de curiosos que quisieron ser absorbidos por los imponentes cedros, guarumas y tontoles; los enormes helechos que visten las columnas del bosque; y la orquesta síncopa de aves—centenares. Comenzas el peregrinaje hacia la cumbre y progresivamente experimentas la metamorfosis a un bosque nublado. Las nubes: la corona real de la gigante piedra caliza que irriga las arterias que avivan el cuerpo que llamamos ecosistema. Una corona viva, blanca en pureza, tangible pero intangible, ilustra el aliento divino que da vida, pues allí origina lo que sustenta la vida vegetal, animal y humana—su industria, salud y supervivencia. Mientras caminas sentís en tus pies un suelo confortante y que a la vez te advierte que sos extranjero, mientras te obliga respetar la montaña en cada paso. Una alfombra que es nueva todos los días, y muere todos los días. Una obra de arte abstracta pintada con el suspiro y el esqueleto de hojas multiformes. De repente, volteas a ver y observas. Arriba, abajo, los lados, adelante y atrás—¡todo está vivo—todo! Así como los inviernos exponen sus complejidades en la peculiaridad única de cada copo de nieve, el bosque nublado tapiza sus paredes con una simetría asombrosa en la diversidad de sus musgos. Se empieza a oscurecer, pleno medio día, y se asoman nubes grises. “Aquí las tormentas se respetan”, explica el solitario guardabosques. Una advertencia por si acaso el arquitectónico techo, hogar de micos de noche y quetzales, y las vistas de un relieve quebrado infiriendo algún episodio convulsivo en el distante atrás no fueran suficientes para magnificar nuestra fragilidad. Un lugar donde el más necio es hecho sabio al callar, donde unos son condenados y otros asombrados, donde unos fueron ascendidos y otros no supieron hacer diferencia de la jungla de concreto que los aprisiona.

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Foto: Samuel Ceballos – PANAMOSAB, Honduras

“Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová.”

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria…?” (Salmo 8:3-4ª). Y más que eso, que somos nosotros, para que Dios [Hijo] halla añadido humanidad a su divinidad para expresar su justicia, santidad, misericordia, gracia para hacernos participes del más alto ciclo de todo lo que existe: Ser expuesto a la gloria[1] de Dios, para responder en asombro, reverencia, rendición absoluta y pobreza de espíritu. De esa manera, siendo vos y yo espejos que reflejan Su propia gloria.

Para los que se han encontrado con alguna maravilla natural[2], ¿has notado las buenas sensaciones que les produce esa experiencia, recordar la misma experiencia, y mucho más llevar a otros a tener la misma experiencia? Creo que podemos estar de acuerdo que esto es indiscutiblemente bueno. ¿Podemos también estar de acuerdo que todo lo bueno, si es bueno, vale la pena ser deseado? Además, voy a concluir entonces que si alguien quiere ser bueno, debe desear todo lo bueno. Y es que hay cosas que son subjetivas, a la vez hay otras que en diferentes espacios y épocas son universalmente buenas: el amor, el respeto a la naturaleza, la justicia—por ejemplo. Entonces, siendo Dios la esencia de la bondad absoluta y el Creador de todo lo tangible e intangible, me atrevo a aseverar que el máximo fin para el cual fuimos creados es exponer, exaltar, resaltar y apuntar [amar con todo mi ser] hacia su propia esencia y  hacia cada rayo que resplandece [demuestra] quién es Dios y qué es Dios. Entonces, la máxima satisfacción posible para el ser humano está en amar a Dios con todo su ser.

Cuando amamos a alguien, buscamos cumplir sus deseos. Dios no es humano pues no tiene necesidades, la dinámica es diferente, pero el principio sigue siendo el mismo. Se resalta tremendamente en que Dios es mi Creador, Salvador, Sustentador y Padre, entonces debo obedecerle, si digo que le amo. Si le amo, le obedezco. Si le obedezco, le amo. Dios nos llama a arrepentimiento de nuestra rebelión, egoísmo y rechazo de todo lo bueno; nos llama a creer en su obra redentora por medio de Cristo para traernos a reconciliación con El al punto de hacernos sus hijos y herederos, siendo Cristo el mayor entre muchos hermanos.

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús [Cristo], coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (Hebreos 2:9-10). Y así, somos librados del imperio de la muerte, al cual nos entregamos por nuestra maldad, para ser resucitados en Cristo, quien vivió libre de toda maldad y perfecto en bondad. ¿Amas a Dios? Más específicamente, ¿amas a Cristo? Entonces, ¿le obedeces?

Es que una cosa es creer en Dios, y otra es obedecer a Dios.

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Foto: Samuel Ceballos – PANAMOSAB, Honduras

[1] Gloria se define aquí como una demostración de quién y qué es Dios, un rebalse de Su esencia.

[2] Recorda que  hasta cierto punto la belleza está en el ojo del observador. No es necesario ver el Everest para ser maravillado por la naturaleza, puede ser algo que es trivial para unos y asombroso para otros.

El Pecado

El Pecado

Este es un extracto de un estudio que dispersa la neblina y aclara terminos claves para entender la Biblia. Uno de esos terminos es el pecado. Creo que en este pasaje explica de una manera muy eficaz la importancia de comprender qué realmente es el pecado de acuerdo a como Dios lo define, como lo encontramos en su revelación escrita–la Biblia.

A continuación:

El pecado es el problema en nuestro mundo hoy. Ha sido el problema desde el fracaso de Adán y Eva en el jardín de Edén.

El pecado es destructivo para el individuo que lo comete. Es perjudicial a la sociedad en sí. Es contrario a la naturaleza de Dios, por lo tanto, es también ofensiva a Él.

En nuestra sociedad, el pecado es representado como algún tipo de especie para condimentar (o también marinar) todo lo que hacemos como entretenimiento. La escena de cine y de la música lo ha usado por años para añadirle sabor a sus producciones.

(Piense como una película es básicamente buena y le añaden unas cuantas cosas para hacerla menos apta para menores para atraer una audiencia más madura).

El pecado definitivamente le da sabor a la vida. ¿Pero realmente es el tipo de sabor que querés? En realidad, es costoso y al final se convierte en un condimento intensamente amargo que termina siendo nada más que un sustituto barato para lo que Dios tenía para que disfrutáramos de manera segura desde el principio. ¡El pecado es un veneno que mata lentamente!

Si podemos entender lo que es el pecado, en un sentido básico (simplemente ser egoísta), y tomar una convicción sobre ello en nuestras vidas a ese nivel, entonces podemos mantener un equilibrio moral (balance) en una época de locura moral. En una época en la que una perspectiva distorsionada del bien y el mal (desde ´derechos´ de animales a la reversión de la relación de la iglesia y el estado a juegos de azar [casinos & lotería] institucionalizados a intimidad física antes o fuera del matrimonio a homosexualidad hasta el aborto, y más) está siendo aceptada cada vez más a pesar de que lógica simple argumenta lo contrario. La idea de que no hay absolutos morales literalmente ha permeado cada aspecto de nuestra sociedad como nunca antes lo había hecho. Si el pecado no es una realidad, entonces el evangelio es irrelevante y el cristianismo no vale la pena.

Si el pecado no es reconocido claramente, uno no puede llegar a un conocimiento salvador de Cristo.

El autor de este estudio es el Rev. Jonathan Stewart. Traducido al español por Halbert Priday.

Para lectura adicional, recomiendo leer el capitulo 8 del Evangelio según Juan (todo el capitulo). Encontrarán que pensaba Cristo Jesús sobre el pecado. Despues, en Romanos 1:18-2:16, encontrarás una expansión sobre el significado del pecado y sus implicaciones.

Sacrificio de Alabanza

Sacrificio de Alabanza

Han pasado meses… me causa gran remordimiento. La verdad es que, si he escrito contenido, pero no lo he visto sustancial para compartir (y este post no necesariamente merecerá el calificativo de “sustancial).  Esta semana me resaltó el Salmo 111.  Hoy mi oración es por cada cuerpo de creyentes esparcido por toda la tierra. Aquellas que se basan en la Biblia, que predican el evangelio y que buscan solamente la conversión de almas, bautizarlos y enseñarles todas las cosas que el Padre de la salvación, misericordia y consolación nos ha revelado en Cristo, por obra del Espíritu Santo en nuestros corazones [la colección de pensamiento, emociones y voluntad].

Antes de hacer un clavado y sumergirnos en las profundidades del mar de Su gracia, ¿recordas que Pedro en su primera epístola explica como los profetas “inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos” (I Pedro 1:10-12)? Pues no me termina de maravillar cuanto se reveló en los Salmos sobre “esta salvación” que venía a reclamar el pueblo de Dios de todas las naciones. Además de eso, me maravilla, que sin tener el conocimiento que nosotros tenemos de la obra de la salvación—Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para vencer el imperio de la muerte—como eran conmovidos a rendirse a Dios y adorarle en todo, expresado en los Salmos.

Quiero compartirte lo que me conmovió de este pasaje. No es mi intención entrar a un estudio profundo, así que estoy sujeto a cometer errores que agradeceré me corrijas si encontrás alguno.

“Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren”, (Reina Valera 1960).

¿Cuál es la obra más grande de Jehová? Que no escatimó dar a su unigénito [único de su misma sustancia] Hijo y su Hijo se sometió, sin titubear, a Su voluntad para recibir la ira de Dios por los pecados de muchos. Nos hizo nuevos y, por medio del Espíritu Santo nos transforma [no solo nos mantiene, que en sí es un milagro] para ser incrementalmente como Cristo hasta el día que estemos con El.

Esos pecados en si son producto de nuestro rechazo descarado, ingrato y rebelde de Dios, quien es lo más deseable ante todas las cosas. Pues Dios es la bondad absoluta, la fuente de la justicia más perfecta y la esencia de la pureza. Sabemos que si algo o alguien es bueno, solo puede serlo si repudia lo malo y actúa justamente hacia eso. Y siendo Dios la bondad absoluta, su respuesta a lo malo debe ser fulminante y eterna. A la vez, su respuesta a lo bueno [que inicialmente fluye de la fuente de lo bueno—la bondad absoluta: Dios mismo] es un resplandor infinito de amor.

Ya que no hay nada bueno fuera de Dios, y nosotros en nuestro pecado decidimos rechazar a Dios: quedamos fuera de Dios, separados de El y condenados a pagar el pecado con muerte. El añadió humanidad a sí mismo, en Cristo, para que hubiera una vida sin mancha, que pudiera tomar el lugar de nuestra vida llena de maldad; para que hubiera alguien perfecto y sin una pizca de maldad que recibiera el castigo impagable por nuestros pecados; para que hubiera alguien perfecto para vencer el imperio de la muerte y así liberarnos de su cadena. Cristo es un conquistador que penetró las líneas enemigas y las venció contundentemente para liberarnos de las cadenas de la muerte y hacernos más que vencedores en El, por medio de El, para El. Cristo nos arrebató, no como botín de guerra, sino para ser hechos hijos del Padre y Cristo fuera el mayor de muchos hermanos. Por lo tanto, es natural y indispensable que todo creyente alabe a Jehová con todo el corazón y busque sus obras.

“Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren”.

¿Hermano y hermana, no crees que ese verso debe salir de todo corazón y con toda la fuerza de nuestra voz? Si logras empezar a envolver tu mente sobre la obra más grande de Jehová—nuestra salvación—y has profesado ser salvado para ser hecho hijo de Dios, deberías estar envuelto todos los días en buscar sus grandes obras. Deberías encontrarte en la compañía y congregación de los rectos rebalsando de alabanza por tu salvación, sirviendo a tus hermanos y hermanas que comparten en este el milagro más grande de todos. Deberías hallar plena alegría y placer en escuchar y proclamar Su verdad y justicia.  Deberías estar junto a tu iglesia en cada reunión alabándole de todo corazón. Es mi oración que podamos encontrar cada redimido de Dios participando de las riquezas de Su gracia y alabándole de todo corazón “en la compañía y congregación de los rectos”.

Si este verso no te sale de todo corazón y con toda la fuerza de tu voz—órale a Dios que te llene de una sed por su pueblo, por sus palabras para vos [Biblia] y por el conocimiento de EL mismo. Levántate y rodéate de otros que si buscan sus grandes obras. Solo hay una manera de contagiarse de un amor perpetuo por Dios—rodearse constantemente de otros que ya lo viven. “Prefiero a Jesús”, repite un himno, “prefiero ser guiado por su mano fiel”.

Y solo fueron los primeros dos versos de ese Salmo…