El Pecado

El Pecado

Este es un extracto de un estudio que dispersa la neblina y aclara terminos claves para entender la Biblia. Uno de esos terminos es el pecado. Creo que en este pasaje explica de una manera muy eficaz la importancia de comprender qué realmente es el pecado de acuerdo a como Dios lo define, como lo encontramos en su revelación escrita–la Biblia.

A continuación:

El pecado es el problema en nuestro mundo hoy. Ha sido el problema desde el fracaso de Adán y Eva en el jardín de Edén.

El pecado es destructivo para el individuo que lo comete. Es perjudicial a la sociedad en sí. Es contrario a la naturaleza de Dios, por lo tanto, es también ofensiva a Él.

En nuestra sociedad, el pecado es representado como algún tipo de especie para condimentar (o también marinar) todo lo que hacemos como entretenimiento. La escena de cine y de la música lo ha usado por años para añadirle sabor a sus producciones.

(Piense como una película es básicamente buena y le añaden unas cuantas cosas para hacerla menos apta para menores para atraer una audiencia más madura).

El pecado definitivamente le da sabor a la vida. ¿Pero realmente es el tipo de sabor que querés? En realidad, es costoso y al final se convierte en un condimento intensamente amargo que termina siendo nada más que un sustituto barato para lo que Dios tenía para que disfrutáramos de manera segura desde el principio. ¡El pecado es un veneno que mata lentamente!

Si podemos entender lo que es el pecado, en un sentido básico (simplemente ser egoísta), y tomar una convicción sobre ello en nuestras vidas a ese nivel, entonces podemos mantener un equilibrio moral (balance) en una época de locura moral. En una época en la que una perspectiva distorsionada del bien y el mal (desde ´derechos´ de animales a la reversión de la relación de la iglesia y el estado a juegos de azar [casinos & lotería] institucionalizados a intimidad física antes o fuera del matrimonio a homosexualidad hasta el aborto, y más) está siendo aceptada cada vez más a pesar de que lógica simple argumenta lo contrario. La idea de que no hay absolutos morales literalmente ha permeado cada aspecto de nuestra sociedad como nunca antes lo había hecho. Si el pecado no es una realidad, entonces el evangelio es irrelevante y el cristianismo no vale la pena.

Si el pecado no es reconocido claramente, uno no puede llegar a un conocimiento salvador de Cristo.

El autor de este estudio es el Rev. Jonathan Stewart. Traducido al español por Halbert Priday.

Para lectura adicional, recomiendo leer el capitulo 8 del Evangelio según Juan (todo el capitulo). Encontrarán que pensaba Cristo Jesús sobre el pecado. Despues, en Romanos 1:18-2:16, encontrarás una expansión sobre el significado del pecado y sus implicaciones.

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Sacrificio de Alabanza

Sacrificio de Alabanza

Han pasado meses… me causa gran remordimiento. La verdad es que, si he escrito contenido, pero no lo he visto sustancial para compartir (y este post no necesariamente merecerá el calificativo de “sustancial).  Esta semana me resaltó el Salmo 111.  Hoy mi oración es por cada cuerpo de creyentes esparcido por toda la tierra. Aquellas que se basan en la Biblia, que predican el evangelio y que buscan solamente la conversión de almas, bautizarlos y enseñarles todas las cosas que el Padre de la salvación, misericordia y consolación nos ha revelado en Cristo, por obra del Espíritu Santo en nuestros corazones [la colección de pensamiento, emociones y voluntad].

Antes de hacer un clavado y sumergirnos en las profundidades del mar de Su gracia, ¿recordas que Pedro en su primera epístola explica como los profetas “inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos” (I Pedro 1:10-12)? Pues no me termina de maravillar cuanto se reveló en los Salmos sobre “esta salvación” que venía a reclamar el pueblo de Dios de todas las naciones. Además de eso, me maravilla, que sin tener el conocimiento que nosotros tenemos de la obra de la salvación—Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para vencer el imperio de la muerte—como eran conmovidos a rendirse a Dios y adorarle en todo, expresado en los Salmos.

Quiero compartirte lo que me conmovió de este pasaje. No es mi intención entrar a un estudio profundo, así que estoy sujeto a cometer errores que agradeceré me corrijas si encontrás alguno.

“Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren”, (Reina Valera 1960).

¿Cuál es la obra más grande de Jehová? Que no escatimó dar a su unigénito [único de su misma sustancia] Hijo y su Hijo se sometió, sin titubear, a Su voluntad para recibir la ira de Dios por los pecados de muchos. Nos hizo nuevos y, por medio del Espíritu Santo nos transforma [no solo nos mantiene, que en sí es un milagro] para ser incrementalmente como Cristo hasta el día que estemos con El.

Esos pecados en si son producto de nuestro rechazo descarado, ingrato y rebelde de Dios, quien es lo más deseable ante todas las cosas. Pues Dios es la bondad absoluta, la fuente de la justicia más perfecta y la esencia de la pureza. Sabemos que si algo o alguien es bueno, solo puede serlo si repudia lo malo y actúa justamente hacia eso. Y siendo Dios la bondad absoluta, su respuesta a lo malo debe ser fulminante y eterna. A la vez, su respuesta a lo bueno [que inicialmente fluye de la fuente de lo bueno—la bondad absoluta: Dios mismo] es un resplandor infinito de amor.

Ya que no hay nada bueno fuera de Dios, y nosotros en nuestro pecado decidimos rechazar a Dios: quedamos fuera de Dios, separados de El y condenados a pagar el pecado con muerte. El añadió humanidad a sí mismo, en Cristo, para que hubiera una vida sin mancha, que pudiera tomar el lugar de nuestra vida llena de maldad; para que hubiera alguien perfecto y sin una pizca de maldad que recibiera el castigo impagable por nuestros pecados; para que hubiera alguien perfecto para vencer el imperio de la muerte y así liberarnos de su cadena. Cristo es un conquistador que penetró las líneas enemigas y las venció contundentemente para liberarnos de las cadenas de la muerte y hacernos más que vencedores en El, por medio de El, para El. Cristo nos arrebató, no como botín de guerra, sino para ser hechos hijos del Padre y Cristo fuera el mayor de muchos hermanos. Por lo tanto, es natural y indispensable que todo creyente alabe a Jehová con todo el corazón y busque sus obras.

“Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren”.

¿Hermano y hermana, no crees que ese verso debe salir de todo corazón y con toda la fuerza de nuestra voz? Si logras empezar a envolver tu mente sobre la obra más grande de Jehová—nuestra salvación—y has profesado ser salvado para ser hecho hijo de Dios, deberías estar envuelto todos los días en buscar sus grandes obras. Deberías encontrarte en la compañía y congregación de los rectos rebalsando de alabanza por tu salvación, sirviendo a tus hermanos y hermanas que comparten en este el milagro más grande de todos. Deberías hallar plena alegría y placer en escuchar y proclamar Su verdad y justicia.  Deberías estar junto a tu iglesia en cada reunión alabándole de todo corazón. Es mi oración que podamos encontrar cada redimido de Dios participando de las riquezas de Su gracia y alabándole de todo corazón “en la compañía y congregación de los rectos”.

Si este verso no te sale de todo corazón y con toda la fuerza de tu voz—órale a Dios que te llene de una sed por su pueblo, por sus palabras para vos [Biblia] y por el conocimiento de EL mismo. Levántate y rodéate de otros que si buscan sus grandes obras. Solo hay una manera de contagiarse de un amor perpetuo por Dios—rodearse constantemente de otros que ya lo viven. “Prefiero a Jesús”, repite un himno, “prefiero ser guiado por su mano fiel”.

Y solo fueron los primeros dos versos de ese Salmo…

Misericordia sin excusa.

Misericordia sin excusa.

Misericordia: perdón no merecido. No requerir el pago que se debe. No dar el castigo que se merece.

Propiciación: cobertura de nuestros pecados. El favor de Dios hacia nosotros como efecto de la obra de Cristo de cubrir y pagar nuestros pecados. El texto original usa en instancias una palabra que también se refería a la cara exterior de una pared [protectora alrededor de una ciudad] El propiciatorio era la cobertura o tapa sobre el arca del pacto, sobre la cual descansaba la presencia revelada de Dios entre ambos querubines. El arca del pacto se encontraba en el Lugar Santísimo que era separado por un velo. Quien entraba sin limpiarse de sus pecados, era consumido (muerto) al instante. Anualmente, el sumo sacerdote entraba el día de expiación para que el pueblo de Dios recibiera perdón por sus pecados. Cuando Cristo murió en la cruz, “el velo…se rasgó en dos, de arriba abajo” (Evangelio según Marcos 15:38).

Rev. Jonathan Stewart escribe:

Somos salvados de acuerdo a la misericordia de Dios. Vea Tito 3:4-7.

El Antiguo Testamento enfatiza la importancia de la misericordia de Dios resaltando una de siete piezas de muebles en el tabernáculo con el nombre de propiciatorio. Ya que el tabernáculo era una imagen de Cristo proveyéndonos salvación, observamos en el propiciatorio que su vida, muerte y resurrección tuvieron el objetivo de extendernos misericordia en la salvación de Su ira por nuestros pecados (Éxodo 25:10-22).

Ya que Dios nos ha mostrado tal grado de misericordia, no tenemos excusa para no mostrarnos tal misericordia unos a otros.

Que fuerte. Que desafiante. Que la gracia (regalo o favor no merecido) de Dios nos sobreabunde para que seamos misericordiosos con el vecino, así como El lo es por nosotros.

misericordia

¡Alzad vuestras cabezas! Parte III

¡Alzad vuestras cabezas! Parte III

Escarbando más profundo, encontré que los estudiosos interpretan este pasaje como un tipo de advertencia a los levitas. Ellos eran los escogidos por Dios para cumplir con la responsabilidad de sacerdote, los mediadores entre pueblo y Dios, y cuidar del templo, donde esperaban los judíos estuviera la presencia de Dios por siempre. David escribe este canto recordando a los levitas de la alta importancia de su rol y describe la entrada del arca del pacto al tabernáculo sobre el Monte de Sion, el sitio donde sería construido el templo. Se entiende como un canto coral en formato de llamada y respuesta. Imaginá una procesión de levitas, sacerdotes, músicos transportando el arca del pacto al monte de Sion. En el camino cantaron la primera sección del salmo. Encabezados por el músico principal, tal vez el rey mismo, acompañan con música instrumental hasta que llegan a la entrada y exclaman:

(continuando salmo 24:7-10)
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.

Alguien dentro de las puertas responde:
¿Quién es este Rey de gloria?

Con fuerza y júbilo responden:
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.

 Y enfatizan:
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.

Vuelven a preguntar de las puertas, para asegurar que el que viene es digno de ser recibido:
¿Quién es este Rey de gloria?

Responden con gozo y seguridad:
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria. Selah.

Dice un comentarista reconocido que la entrada del arca del pacto al lugar santísimo del tabernáculo sobre el monte de Sion simbolizó la entrada triunfal de Cristo al cielo después de su ascensión desde la tierra. Cristo es el único que puede calificar a subir al monte de Jehová y morar en su presencia por siempre, solo él tiene un corazón puro, manos limpias y un alma justa. Después de su muerte y resurrección, regreso victorioso de la batalla final que ganó la guerra contra el enemigo, el pecado y la muerte; regreso como rey sobre la tierra y su plenitud; regreso glorioso en toda su divinidad. Isaías lo vio como un rey en el templo, sus vestiduras llenaban el lugar y su gloria abrumó sus cinco sentidos mientras le alababan los ángeles de más alto nivel, “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Is. 6:3). Cristo, resucitado y vencedor, está por sobre los cielos y los ángeles, “Él es el rey de Gloria”.

¡Por tanto! “Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades” (26:2-4), dijo Isaías. Y continúa explicando que Dios guarda en completa paz a aquellos que perseveran y confían en El. Y nos llama, “confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”.

En Cristo, hallamos pureza y santidad para ser elevados al monte de Jehová y estar en su presencia perpetuamente. ¡Cuánto nos enfocamos en su dolorosa muerte, pero pasamos desapercibidas las delicias de su victoria! Por este momento, nos enfocamos y alabamos a Cristo el Salvador y Victorioso en batalla. Pues su victoria es nuestra al arrepentirnos de nuestra rebelión y pecado para rendirnos ante su majestad, descansando en la obra de su muerte y resurrección para reconciliarnos con nuestro Padre Eterno. En Cristo, somos parte de la generación que busca el rostro del Dios de salvación. Entonces, si existe esa generación y seremos millares y millares los que nos uniremos a cantar este salmo en su presencia—para siempre.

El canto de la ascensión. El evangelio según David.

Es así que nos unimos al salmista haciendo este canto nuestro (salmo 118:1, 14-23):

Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.

Mi fortaleza y mi cántico es JAH,
Y él me ha sido por salvación.

Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos;
La diestra de Jehová hace proezas.

La diestra de Jehová es sublime;
La diestra de Jehová hace valentías.

No moriré, sino que viviré,
Y contaré las obras de JAH.

Me castigó gravemente JAH,
Mas no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas de la justicia;
Entraré por ellas, alabaré a JAH.

Esta es puerta de Jehová;
Por ella entrarán los justos.

Te alabaré porque me has oído,
Y me fuiste por salvación.

La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.

De parte de Jehová es esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

¿ya te diste cuenta? ¿ya levantaste la mirada?

¡Alzad vuestras cabezas! Parte II

¡Alzad vuestras cabezas! Parte II

Salmo 24:3-6 (RV1960)

¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.

El recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.

Tal es la generación de los que le buscan,
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah

El predicador resaltó este punto: si David escribió este Salmo después de cometer su pecado con Betsabé y contra su esposo, entonces es imposible que el califique para subir al monte de Jehová y estar en su monte santo. ¿Acaso se podría llamar limpio de manos y puro de corazón? ¡Cometió adulterio y homicidio planificado!

Otra versión traduce la cuarta línea de este pasaje como: “el que no adora ídolos vanos, ni jura por dioses falsos” (NVI). “Elevar [mi] alma a cosas vanas” implica que algo ha tomado el lugar de Dios en mi vida, pues el centro de mi existencia debe ser Dios. Ser cristiano no es darle atención ocasional a Dios; ser cristiano es vivir centrado en Dios, que Él sea mi oxígeno y mi sangre, que su gloria se refleje en mi como los rayos del sol se reflejan sobre un diamante.

Bueno, tal vez David no califica como limpio, puro y libre de engaño, pero alguno podría decir que no ha cometido adulterio, ni fornicación, y mucho menos homicidio. Pero, ¿no fue Jesús que predicó en el Sermón del Monte (Mateo 5-7) diciendo que cualquiera que se enoje contra su hermano y le diga necio o fatuo esta “expuesto al infierno de fuego”? ¿No fue en ese mismo sermón que Jesús condenó el ver a otra persona con lujuria como equivalente al adulterio mismo? Y allí mismo Jesús condenó el responder mal con mal, llamándonos a responder mal con amor, para ser perfectos como el Padre e hijos de Dios. La venganza es elevar mi alma al orgullo, uno de los pecados que Cristo condenó sin restricción en sus enseñanzas. Y, ¿cuál es el mandamiento más grande de todos? Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

¿Quién no ha usurpado el lugar de Dios en su alma con deseos carnales, placer, familia, y cualquier otro ídolo? Pecamos por disposición, deseo y acción. El conoce los pensamientos más ocultos de nuestra mente. “¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos”, rogó David en otro salmo (19). ¿Hay alguien que no es culpable de lujuria, ira, orgullo o idolatría en algún momento de su vida?

Imposible. Nadie califica. Ningún ser humano. ¿Entonces quien subirá al monte de Jehová para estar en su presencia? Y si nadie califica, ¿Quién podrá recibir la bendición y ser hecho justo? Y si no hay persona que cumpla ese rol, ¿entonces no existe tal generación de los que buscan a Dios?

¿Cómo podemos ser librados de las cadenas pesadas del pecado? —esas cadenas que nos someten a un castigo eterno por nuestra rebelión y a una separación eterna de Dios. Es decir, una muerte eterna—ausentes de la presencia de Dios. Nuestras manos están manchadas de sangre, nuestro corazón lleno de perversidades y nuestras acciones y palabras envenenadas por nuestra idolatría. ¿Será que no hay esperanza de reconciliarnos con el Dios Santo?

Para el rey David y para nosotros fue y es necesario un intercesor y mediador.

Jesús le explicó a Nicodemo, el líder religioso de los principales judíos, que lo buscó de noche para platicar, en busca de respuestas (Juan 3:13-15, RV1960):

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

¡Alzad vuestras cabezas! Parte I

¡Alzad vuestras cabezas! Parte I

4 de Enero, 2016
Redmond, Oregon

Hace poco hice un comentario sobre una imagen subida a una red social: “Vale la pena cambiar de ecosistema de vez en cuando”. La imagen es majestuosa. Y aun así, no le hace un ápice de justicia a la ´asombrosidad´ de estar allí contemplando las maravillas del Creador. Era la imagen ideal y apropiada para insertar un fragmento de las Sagradas Escrituras y expresar fascinación por alguno de los atributos de Dios. Pero, no lo hice.

El mayor impacto que recibí de haber ´cambiado de ecosistema´ fue sentarme en una banca tapizada, en un edificio moderno y con todas las comodidades, reunido con una iglesia que me son desconocidos. En fin, es el primer día del año y estamos reunidos en un entorno totalmente nuevo y presentan un joven predicador, que sirve como pastor de jóvenes en la iglesia y nos lleva al Salmo 24. Un salmo que no solo he leído repetidas veces, sino también memorice hace años. Voy a compartir un extracto de su exposición de la palabra de Dios, espero que pueda edificarte como lo hizo para mí. Su palabra es más fuerte y estruendosa que todas las maravillas de su creación.

Abriendo el salmo, que es un canto de alabanza, con un enfoque global (grande) también es imposible ignorar que el Salmo tiene un enfoque personal. Por tiempo y espacio, me voy a enfocar en el mensaje personal separando el pasaje en secciones:

Salmo 24 (RV1960)

Salmo de David

Si David escribió este Salmo antes de cometer el pecado que mas marco su vida (la inspiración del Salmo 51), David estaba en lo más alto de su caminar con Dios y posición ante los hombres. De ser el menor de sus hermanos y pastor de ovejas, la derrota de Goliat y filisteos marcó el inicio de su ascenso a rey de Israel a través de una cadena de eventos. Si lo escribió después, definitivamente no califica para subir al monte de Jehová pues había cometido adulterio y fue el autor intelectual del asesinato del esposo de Betsabé, uno de sus siervos y amigos más leales.

De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo, y los que en él habitan.

Porque él la fundó sobre los mares,
Y la afirmó sobre los ríos.

David hace eco a las palabras de Job mientras padecía la perdida de todo: “[Jehová] extiende el norte sobre el vacío, cuelga la tierra sobre la nada. Ata las aguas en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas…su espíritu adornó los cielos; su mano creó la serpiente tortuosa. He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; ¡y cuan leve es el susurro que hemos oído de él!” (Job 26:7-8, 13-14).

Todo es de Jehová, desde la pulga casera hasta el elefante colosal; desde los montes que rascan el cielo en la Patagonia hasta las junglas vastas y vírgenes de la Mosquitia que nos esconden la fragilidad de civilizaciones perdidas; desde el balance perfecto de la temperatura adecuada, las poblaciones de las especies, la cadena alimenticia y las formaciones de relieve en el paraíso submarino de los arrecifes hasta la complejidad del ojo humano—¡todo lo creó Dios y cada detalle de la expansión del universo! ¿Te haces una idea de quién es Dios? ¿Qué podemos ser nosotros comparados a El?

A eso Job concluye maravillado y con humildad: “Pero el trueno de su poder, ¿Quién lo puede comprender?”

Seguro este mismo sentimiento inspiró que un compositor escribiera:

La creación canta la canción del Padre;
Llama el sol a despertar el alba
Y a conducir el día
Llega el atardecer carmesí.
Sus huellas en copos de nieve,
Su aliento sobre el girar del globo,
El traza el vuelo del águila,
Comanda el llanto del recién nacido.

¡Aleluya!
Levántese toda la creación y cante: “¡Aleluya!”
Llénese la tierra con cantos de adoración,
las maravillas de la creación del Rey.

(traducido literalmente de: Townend, Stuart. “Creation Sings”. Creation Sings. 2009.)

 

Snowden.

Snowden.

13 de Diciembre, 2016

10:53pm

Vengo de ver Snowden (2016) así que está corriendo por mis venas la sangre 007 todavía. Sin embargo, me hizo pensar en varias escenas. Para quien no sabe, Snowden, un hacker brillante que servía en altos niveles de inteligencia estadounidense, expuso las acciones masivas e inconstitucionales del gobierno estadounidense contra la privacidad y libertad de sus propios ciudadanos. “El mayor peligro es que nada cambie”, expresó en un par de ocasiones. Anthony Robbins explica que cuando sentís, por ejemplo, que cuando das dos pasos hacia adelante y tres para atrás es porque hay conflictos internos sin resolver. Desde que empecé mi ´peregrinaje´, uno de mis mayores conflictos internos ha sido entre el “arquitecto de su destino” y el “hijo del Dios Soberano”.

Por influencia de la lectura, conferencias, mentores y colegas, formé un paradigma de responsabilidad personal en su máxima expresión. No existe suerte, solo consecuencias. Soy el dueño de mis decisiones y, por tanto, el diseñador de mis resultados. Eventualmente, eso colisionó con mi rendición ante Dios—Santo, Creador y Soberano. Después de sumergirme en el océano de Su gracia, que hallamos en Romanos, esa colisión me dirigió hacia Eclesiastés. El Predicador, se cree que es el anciano rey Salomón, desnuda la vanidad de todo lo que está sobre la tierra y debajo del sol. Como quien desnuda al rey más majestuoso de sus capas de realeza hasta quedar un humano común y corriente. ¡Hasta la sabiduría misma resulta ser vana, según Salomón! Me di cuenta, que mientras soy responsable de mis acciones, en última instancia, no tengo control sobre cosa alguna. Aclaración: esto está siendo escrito por alguien que considera una falta grave usar a Dios como excusa para no cumplir con su responsabilidad personal.

Este es un tema sumamente extenso (y fascinante) así que voy a aterrizar por ahora.  Nos gusta pensar que tenemos el control. Incluso los que creemos que no tenemos el control caemos inadvertidamente, y más frecuentemente de lo que admitimos, en esa trampa. Siempre es bueno recapacitar o evaluar, ¿estoy asumiendo que tengo el control? ¿Realmente tengo el control? Eso nos lleva inevitablemente a levantar la mirada hacia quien, si tiene el control, mi Dios—el Creador Todopoderoso. Tener ese pensamiento en mente, es como estar navegando el océano y ser recogido por una corriente formidable. No hay ancla, ni vela, ni motor capaz de dominar semejante corriente. No obstante, es mi responsabilidad navegar dentro de esa corriente. Que gran consejo y cuán grande sabiduría en el salmo de David (Salmo 19:1, 12-14, RV1960):

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”, expresa maravillado. Para hacer esta humilde petición:

¿Quién podrá entender sus propios errores?

Líbrame de los que son ocultos.

Preserva también a tu siervo de las soberbias;

Que no se enseñoreen de mí;

Entonces seré integro, y estaré limpio de gran rebelión.

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,

Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Algo me dice que la ilusión del control no es problema exclusivo al hombre de hoy. “Nada hay nuevo debajo del sol”, dijo su hijo Salomón.